Publicado 09/10/2026 08:00

Charo Zarzalejos.- La España cansada

MADRID 9 Oct. (OTR/PRESS) -

España está cansada, muy cansada. Somos un país que, a lo largo de su historia, ha sabido salir de toda clase de acontecimientos, que se ha venido arriba en momentos de extrema dificultad. España, a lo largo de sus quinientos años de historia, ha dado muestras de ser un gran país. Ha demostrado su extraordinaria capacidad para la solidaridad en los momentos de sufrimiento pero ahora, en el momento presente, es una sociedad -no diré que la totalidad de la misma- que se siente cansada ante esa lluvia fina de la fiereza de la política, de esos discursos vacíos y demagógicos, de esa utilización torticera y, a veces, cruel de la propia política.

Esta fiereza, está crueldad ha llevado a que se levante un nuevo muro. A un lado los buitres y carroñeros y, al otro, las dulces palomas capaces de sufrir por todo y por todos, inocentes ante cualquier error y ajenos a los problemas porque para eso están los buitres que son los poderosos a los que nunca se les pone nombre y apellidos, elementos fácticos capaces de infligir todos los males.

Ya sabemos pues que hay muchos españoles buitres, incapaces de la compasión, de la empatía por el mero hecho de no coincidir con los albañiles que día tras días se encargan de poner un ladrillo más en ese muro que tanto daño a hecho a España y que solo desde la perspectiva que da el paso del tiempo seremos capaces de calibrarlo en toda su gravedad.

Los españoles no somos ni buitres ni palomas. Somos ciudadanos, que acampados o no, deseamos, necesitamos la conversación civilizada entre quienes piensan diferente. Necesitamos manos y bolsillos limpios y necesitamos, en estos momentos precisos, una enorme dosis de serenidad para sacudirnos ese halo de tristeza que anida en millones de ciudadanos cuando pensamos en todos los desahuciados, incluida Maricarmen, que a diferencia de otros miles privados de su casa, podría haber vuelto a ella si la muerte no le hubiera sorprendido.

La muerte nunca pide permiso y no, no hay asesinos por mucho que algunos lo griten. Los partidos políticos se afanan en preparar la contienda electoral pero deberían saber que si gritan mucho no se les entiende, si se exceden en la crítica al adversario pierden credibilidad. La campaña electoral está en marcha desde hace tiempo. Me temo que el muro, que nada tiene que ver con las legítimas discrepancias, lejos de achicarse se hará más grande y a más muro, más cansancio. Me temo, no obstante, que tenemos por delante jornadas en las que el PSOE tratará de sacar adelante asuntos que no han logrado la mayoría necesaria en el Congreso y en las que el PP debe andar con pies de plomo sabiendo, eso dicen, que "los buitres carroñeros somos nosotros". Las palomas deben demostrar que lo son pero están lejos de serlo y ni siquiera de parecerlo

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