Publicado 23/09/2026 08:00

Fermín Bocos.- Ceuta sigue abandonada

MADRID 23 Sep. (OTR/PRESS) -

Los días pasan y Ceuta sigue invadida. Miles de jóvenes marroquíes que irrumpieron ilegalmente en la ciudad malviven acampados en las playas -ahora también en el área del puerto- y merodean por las calles de la ciudad sin otro horizonte que una larga espera con la incertidumbre de saber sí serán o no devueltos a Marruecos. Su presencia ha trastocado la vida de los ceutíes cuyas vidas y rutinas cotidianas se han visto alteradas. Las peleas entre los acampados , los intentos de robo y una treintena de casos de agresiones sexuales han instalado un clima de temor que lleva a nuestros compatriotas a salir a la calle a manifestarse contra la inacción de las autoridades estatales.

El delegado del Gobierno es señalado por su penosa gestión de la crisis y las visitas del ministro del Interior, autor de la penosa afirmación de que la anormalidad que se vive en Ceuta es una cuestión "subjetiva", son recibidas con insultos y peticiones de dimisión. No hay fecha para instalar un horizonte que ponga fin a la pesadilla que vive un ciudad cuyos vecinos llevan ya más de cincuenta días saliendo a la calle con el temor a sufrir algún incidente. Todas las rutinas cotidianas se han visto alteradas: desde hacer la compra a llevar los niños al colegio o sacar dinero de un cajero. Salen en manifestación con banderas de España y pancartas en las que reclaman que el Gobierno cumpla el compromiso de expulsión de todos los jóvenes que invadieron la ciudad. Compromiso que adquirieron los ministros de Interior y Exteriores tras la invasión.

Fue el propio Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, quien nos dijo que lo sucedido había sido una "violación de la integridad territorial de España". Dijo más cosas: "El Estado está aquí. Defendemos la seguridad y la convivencia en Ceuta como la defenderíamos en el perímetro de la M-30 en Madrid. Somos todos uno". Pero frente a la evidencia de lo sucedido: no menos de 80.000 personas cruzando la frontera ante la pasividad de los gendarmes marroquíes se arrugó a la hora de señalar a Rabat y tomar decisiones al respecto emplazando a Marruecos a repatriar a los invasores.

Cincuenta días después los más de diez mil jóvenes que entraron ilegalmente en la ciudad siguen allí sin saber si podrán quedarse en España pero actúan como si así fuera a suceder. Nadie sabe cuánto va a durar esta situación tan anómala. Con excepción de los propagandistas de los medios afines al Gobierno nadie duda de qué detrás de la invasión estuvo Marruecos. ¿Quién sino? Lo peor de todo es que Ceuta sigue ocupada y nuestros paisanos tienen la amarga sensación de que el Estado les ha abandonado.

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