Actualizado 07/06/2008 02:00

Fermín Bocos.- El silencio de los sindicatos

MADRID 7 Jun. (OTR/PRESS) -

Soplan malos vientos en la economía. La inflación -que roza el 5%- y el desempleo -que se acerca al 10%-, son los heraldos negros de una crisis que el Gobierno Zapatero ha decidido disimular echando mano del diccionario y coleccionando eufemismos. No está solo. Los sindicatos, antaño llamados de clase, le acompañan con su silencio.

Y es ese silencio el que se torna perplejidad si anotamos que en lo que llevamos de año: trescientos mil trabajadores han perdido el empleo; el sector de la construcción está parado: seiscientas mil casas tienen colgadas las llaves en la puerta y nadie pregunta por ellas; los bancos no dan créditos; los pescadores están en pie de guerra porque no pueden soportar la subida brutal del precio del gasóleo -más de un 40 % en un año-; otro tanto pasa con los camioneros y los taxistas, y, hablando de incremento de precios: las amas de casa se han convertido en expertas en el "sudoku" de los productos-oferta, el último invento de las grandes superficies para animar un poco las ventas.

Cuando está pasando todo eso y más: ¿qué decir del subidón -casi un 10%- de las tarifas eléctricas por parte de unas compañías que hace solo dos meses confesaban beneficios "históricos"...cuando, como digo, todo eso está pasando y el principal partido de la oposición (el PP del señor Rajoy) sigue ausente, lamiéndose las heridas de la "dulce derrota" del 9 M, la gente con la que hablo por la calle, la que llama a las emisoras, entre otras, se hace esta pregunta:¿dónde están los sindicatos? ¿cómo hay que interpretar su clamoroso silencio? Los ciudadanos Mendez y Fidalgo, ¿no tienen nada que decir sobre la crisis que afecta y angustia a millones de trabajadores?

Fermín Bocos.

Contenido patrocinado

Foto del autor

Antonio Casado

El tiempo corre contra Feijóo

Foto del autor

Fernando Jáuregui

Pero ¿cuántos ministros deben cesar? ¿Todos? ¿Ninguno?

Foto del autor

Charo Zarzalejos

El burka al margen de Vox

Foto del autor

Fermín Bocos

El desconcierto de las izquierdas