Actualizado 16/12/2012 13:00 CET

José Luis Gómez.- A vueltas con España.- Europa sigue sin arrancar.

MADRID, 16 Dic. (OTR/PRESS) -

Europa se lo toma con tanta calma que aburre a los suyos y desorienta a los de fuera, que tal vez no acaban de creerse la pérdida de oportunidades del Viejo Continente en un mundo que no espera por nadie, sino que corre a toda velocidad. Peor aún. Hasta que pasen las elecciones alemanas de 2013, Europa seguirá esperando, no se sabe muy bien por quién. Hay países que se lo pueden permitir, pero otros, como España, no. Todo (o casi todo) se hace al gusto de Alemania, cada día menos dispuesta a correr riesgos financieros para ayudar a los más débiles, de modo que no se vislumbran políticas reales de crecimiento, más allá de ayudas a los países que hagan (todavía) más reformas. Traducido al lenguaje de la canciller Angela Merkel, quedan tiempos muy duros y dolorosos. Menos mal que para Mariano Rajoy 2012 fue un buen año. O eso dice.

Frente a la parsimonia de la Unión Europea, cuya flamante unión bancaria, además de dudosa, está llena de indecisiones y aplazamientos, al otro lado del Atlántico van al fondo del problema. El año 2012 se cerró con la firme determinación de la Reserva Federal de EE UU de mantener los tipos próximos a cero y de comprar deuda hasta 85.000 millones de dólares mientras el desempleo no baje hasta el 6,5%, veinte puntos menos de la tasa de paro de España. Sobran los comentarios y no digamos las comparaciones.

Puestas así las cosas, para España, que sigue bajo la sombra del rescate, el año 2013 será aun de recesión y, por tanto, de más paro, por lo que no cabe hablar de salida de la crisis con inmediatez. Pero si cuajan los estímulos de la demanda en Europa, podría ser que en 2014 ya cediese el aumento de la tasa de paro, camino de una transición hacia el crecimiento más allá de 2015. No será fácil, porque la canciller alemana, Angela Merkel, que es quien perfila las grandes líneas estratégicas de Europa y de España, insiste con la austeridad, mientras que el Banco Central Europeo (BCE) prevé que la economía se empiece a recuperar durante 2013, la verdad sin mucha confianza.