Publicado 21/07/2021 08:00CET

Julia Navarro.- Desconfianza

MADRID, 21 Jul. (OTR/PRESS) -

Los partidos políticos suelen decepcionar a sus votantes incumpliendo sus promesas electorales y sus vaivenes ideológicos. De ahí la desconfianza en Inés Arrimadas y la dirección del Partido Naranja por más que en la recién celebrada Convención política de Ciudadanos hayan decidido continuar defendiendo un proyecto autónomo y no sumarse a las filas del PP. Como declaración de principios está muy bien, pero el problema es que el Partido Naranja se viene desangrando después de la fallida moción de censura en Murcia.

Siempre he creído, y así lo he escrito, que Ciudadanos era un partido necesario y así lo entendieron muchos votantes que dieron un voto de confianza a este partido que le llevó a tener hasta cincuenta y siete escaños.

Pero como se ha escrito hasta la saciedad Albert Rivera se equivocó y en alguna medida empezó a traicionar a sus votantes al escorarse hacia la derecha con la pretensión de desbancar al PP. Luego del fracaso dio un portazo y se marchó dejando a Inés Arrimadas el timón de mando pero, las cosas como son pese a su "buena prensa" la nueva líder no ha sido capaz de enderezar Ciudadanos porque a los errores de Rivera hay que añadir los suyos propios como los de haber dado el visto bueno para la moción de censura en Murcia.

El problema de Ciudadanos es de credibilidad. ¿Se pueden fiar los votantes de los dirigentes del Partido Naranja? La respuesta es que en vista de los bandazos que han venido dando es difícil que recuperen la confianza de quienes apostaron por un partido de centro, liberal, con vocación de ayudar a la gobernabilidad de España, valiente frente a los intentos torticeros de los independentistas de torcer el brazo al Estado de Derecho.

Ahora mismo es difícil saber que es exactamente Ciudadanos, dónde se sitúa en el espectro político y cual es su proyecto de país.

De manera que más allá de las palabras y buenas intenciones defendidas durante la Convención celebrada durante el pasado fin de semana, lo que está por ver es si realmente Inés Arrimadas y quienes la acompañan en la dirección del partido van a ser capaces de recuperar la credibilidad y la confianza de los votantes.

En la Convención han revindicado un espacio propio, liberal, colocándose en medio entre el PSOE y el PP.

Pero en ocasiones es más fácil decir que se quiere hacer que hacerlo. Eso sí, han encontrado consuelo en el ejemplo del Partido Liberal alemán que en 2013 no logró representación en el Bundestag después de haber sido un partido clave en la gobernabilidad de Alemania.

Los liberales alemanes renacieron de sus cenizas y eso es lo que ahora pretende Inés Arrimadas: lograr que los votantes vuelvan a confiar en Ciudadanos.

Creo que lo tiene difícil pero sobre todo dependerá de que no vuelvan a traicionarse a ellos mismos ni a sus votantes. Veremos.

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