MADRID 9 Oct. (OTR/PRESS) -
La próxima semana los Reyes visitarán Ceuta y Melilla. Ya era hora. Había trascendido el deseo de don Felipe de viajar hasta las dos ciudades autónomas pero, algunos medios apuntaban que el Gobierno frenaba el viaje, pero ahora, ¡por fin! los Reyes visitarán Ceuta y Melilla y es fácil prever que recibirán innumerables muestras de afecto por parte de los ciudadanos que allí habitan. Todo lo contrario de lo que les ha sucedido a los miembros del gobierno que han pasado por Ceuta, a excepción de la ministra de Defensa quien, ante las quejas de la gente, no salió corriendo, dio la cara, aguanto algún que otro "chorreo," escuchó y comprobó la desolación de los ceutíes, y cuando terminó la visita lo hizo entre aplausos y el afecto de quienes se habían congregado.
Pero vuelvo a Felipe VI y hago una aclaración: No, no soy monárquica, ni por tradición ni por convicción, pero en estos momentos me parece providencial la figura de Felipe VI como rey de España. Es más, creo que en estos momentos el rey es quién mejor representa y defiende la Constitución de la que nos dotamos los españoles tantos años atrás.
En medio del ruido de la política de bajos vuelos a la que estamos asistiendo, el rey Felipe siempre tiene la palabra, el comentario, el gesto, la actitud que se precisa. Si, es un rey prudente pero no un pusilánime, y se ha ganado a pulso el afecto de los ciudadanos y así se le demuestra por donde quiera que va. Porque el rey siempre está dónde tiene que estar, ya sea en la Valencia de la dana o ahora en su proyectado viaje a Ceuta y Melilla.
Tengo la impresión que ese afecto que concita don Felipe es lo que envidia nuestro presidente Pedro Sánchez,que sufre las consecuencias de su apuesta por polarizar la sociedad.
Don Felipe puede salir a la calle sin temor, mientras que Pedro Sánchez no puede hacerlo salvo que le rodeen sus fieles más fieles protegiéndolo, precisamente , del enfado de la gente.
Lo que tiene Pedro Sánchez es que es transparente y en su rostro se reflejan las emociones que se le van cruzando, y por tanto cuando está junto al rey, evidencia el fastidio que le produce, que este reciba muestras de afecto mientras a él le "pitan" y le "insultan" sin paliativos. Que conste que disiento de quienes manifiestan su oposición al Presidente a base de insultos.Además, los insultos y la violencia no arreglan los problemas.
También es verdad que el rey ha dado muestras de entereza aguantando algún "chorreo" por parte de ciudadanos enfadados, por ejemplo cuando la Dana arrasó varias poblaciones valencianas.
Don Felipe no salió corriendo refugiándose entre sus escoltas, sino que aguantó las reclamaciones y dolor de los vecinos de la zona afectada. Les escuchó, habló con ellos, no se escondió.
Este Gobierno suele mostrar su hostilidad al rey de muchas maneras, una de ellas es "evitar" que un ministro le acompañe en sus desplazamientos oficiales. En los últimos tiempos mandan a algún secretario de Estado, como si de esa manera intentaran minimizar la presencia del rey. Se equivocan, claro, lo que consiguen es agrandar más la figura de don Felipe.
Ahora ¡por fin! Sánchez ha autorizado que los Reyes visiten Ceuta y Melilla,un viaje inaplazable, molesta sobremanera a Marruecos y que estoy convencida de que será un éxito porque los ceutis necesitan que se les demuestren afecto.