MADRID, 19 Jul. (EDIZIONES/Portaltic) -
Los robots no se conforman sólo con rodar por la tierra sino que ahora también se lanzan al agua. Investigadores de la Universidad Case Western Reserve en Cleveland (Estados Unidos) han combinado los tejidos de una babosa de mar con componentes impresos en 3D, flexibles, para construir “robots biohibridos” capaces de arrastrarse por el fondo submarino.
Se han elegido las babosas de mar porque se trata de animales capaces de soportar cambios bruscos de temperatura y salinidad. Además, pueden adaptarse a distintas condiciones y funcionan también en ambientes hostiles, lo que convierte a este robot en más útil y duradero. Los robots son biohíbridos y pueden encargarse de localizar tareas como la fuente de una fuga tóxica o registrar datos de vuelo de cajas negras caídas.
Aún queda mucho por trabajar en esta idea y el equipo de desarrollo todavía pretende hacer que el robot se mueva a una mayor velocidad, ya que hasta el momento no es capaz de avanzar ni siquiera medio centímetro por minuto. El robot se mueve cuando se contrae el músculo y balancea los brazos hacia adelante y hacia atrás.
Para controlar el movimiento, los científiifoc utilizan los ganglios del animal y se puede utilizar estímulos químicos o eléctricos que inducen a los nervios a contraer el músculo. "Con los ganglios, el músculo es capaz de moverse de forma mucho más compleja, en comparación con el uso de un control hecho por el hombre. Además, es capaz de aprender," dijo una de las estudiantes participantes en el proyecto, Victoria Webster, según recoge la revista Phys.
El objetivo es crear un robot totalmente orgánico que, además, permitiría un movimiento más eficiente. Se trataría de una máquina de bajo coste que no supondría contaminación ni ninguna preocupación en caso de no recuperarse una vez que han sido lanzados al mar o a una gran distancia, ya que se descomponen de manera natural.