Publicado 29/11/2021 15:44CET

El Papa visita desde el jueves Chipre y Grecia para denunciar las condiciones de los migrantes y apoyar a los católicos

Archivo - Campo de migrantes de Karatepe, en Lesbos
Archivo - Campo de migrantes de Karatepe, en Lesbos - NIK OIKO / ZUMA PRESS / CONTACTOPHOTO - Archivo

Como ya hizo anteriormente, el Vaticano tiene previsto dar refugio a varias familias solicitantes de asilo tras el viaje del Pontífice

ROMA, 29 Nov. (EUROPA PRESS) -

El Papa, que cumplirá en diciembre 85 años, emprende este jueves 2 de diciembre un viaje de cinco días a Nicosia, capital de Chipre - dividida por un muro que la separa de la república del norte, reconocida sólo por Turquía- y Grecia, donde, además de Atenas, visitará la isla de Lesbos, símbolo del drama de miles de refugiados que ya visitó en 2016.

De hecho, denunciar las condiciones de los migrantes en estos países y pedir que se activen más corredores humanitarios por parte de la comunidad internacional será una de las claves de este viaje a dos de los territorios con los que se topan muchos de los que huyen de sus países y buscan asilo internacional. La mayoría proceden de Siria y Afganistán.

Según el programa previsto, el jueves Francisco se reunirá con los líderes políticos de Chipre y el viernes visitará a los miembros de la Iglesia Ortodoxa y celebrará una misa en un estadio. En ese encuentro ecuménico, también estarán presentes algunos refugiados.

Muchos de los migrantes se quedan varados en tierra de nadie en el centro de la zona de seguridad vigilada por fuerzas de las Naciones Unidas que divide Chipre desde 1974 tras la intervención militar turca que ocupó el 40% de la isla. Se trata de un limbo legal, que les impide incluso poder presentar la documentación necesaria para solicitar el asilo, en un campo que está a medio camino entre el norte, turco y separatista, por donde entraron, y el sur, griego y miembro de la Unión Europea, donde esperan llegar.

Según ha confirmado a Europa Press la presidencia de Chipre, el Papa tiene la intención de dar refugio en el Vaticano a varias familias solicitantes de asilo en esta situación, si bien no han especificado los detalles logísticos de esta operación. Georgios Armand Houry, sacerdote de Chipre, que en el pasado fue secretario ecónomo del Arzobispado maronita de Chipre, ha apuntado que la mayoría provienen de "Siria" y han entrado al país "de forma irregular" por la zona de seguridad.

La visita del Papa a Chipre también impulsará el diálogo para resolver la situación de las comunidades católicas maronitas que tuvieron que abandonar sus hogares cuando Turquía invadió el tercio norte de la isla en 1974. La ocupación militar turca afectó de pleno a la Iglesia maronita. La mayor parte de las familias tuvieron que abandonar sus fértiles pueblos del norte tras la invasión turca dejando una vida agrícola confortable para convertirse en refugiados pobres en el sur.

"Es muy importante si queremos tener una comunidad católica oriental maronita que ellos vuelvan a sus casas", explica Houry, que también valora las relaciones "positivas" que mantienen los católicos y los ortodoxos. Prueba de ello, es que, tal y como anuncia, el presidente de Nicosia ha donado un terreno a los católicos donde será construida la nueva nunciatura", lo que interpreta como un "reconocimiento jurídico importante para los católicos de rito romano". En este momento, la Iglesia de la Santa Cruz, en Nicosia, el convento que ejerce de sede de la nunciatura apostólica en Chipre, está situado en la llamada línea Verde, una zona desmilitarizada que divide la isla de Chipre en dos.

El sábado, el Papa Francisco continuará su viaje hacia Grecia, donde los católicos representan menos del 1% de la población del país y el 90% se identifica como ortodoxo.

El momento más esperado será el domingo. El Papa volará a Lesbos, que ya visitó en 2016, hasta el mayor campo de refugiados de Europa, en Mytilene. En aquella ocasión, se trajo consigo en el avión a 12 personas que malvivían en el campo de refugiados de Moria, que fue incendiado en septiembre del 2020. Entonces fue la organización católica de la Comunidad de San Egidio la elegida por el Papa por su experiencia en el campo de la migración, para viajar hasta Grecia y tramitar los permisos para las familias que regresaron con el Papa.

Daniela Pompei, de la comunidad de San Egidio, viajó tres días antes que el Papa para tramitar la elección de las familias que vendrían hasta Italia con el Papa. En conversación con Europa Press, señala que "solo trayéndolos de manera legal se evitan las mafias". Según precisa, en aquella ocasión "el Papa tuvo la idea de ir a Lesbos tras ver las imágenes trágicas del campo de refugiados de Idomeini".

"La comunidad de san Egidio supo de la iniciativa del Pontífice tan sólo tres días antes de que llegara el Papa", detalla Pompei. En cuanto a la elección de las familias, asegura que se priorizaron las condiciones de "vulnerabilidad", como tener alguna enfermedad o viajar con niños pequeños.

La Comunidad de San Egidio puso en marcha una iniciativa junto con la Federación de Iglesias Evangélicas de Italia (FCEI), la Tavola Valdesa y el Gobierno italiano para traer de manera legal a los refugiados a través de "corredores humanitarios" a Italia. De momento, han llegado 5.000, sobre todo procedentes de Líbano y que actualmente están repartidos por todo el país. Los gastos del viaje y el alojamiento los cubren las organizaciones eclesiales y el Gobierno italiano solo debe encargarse tramitar el visto de asilo político.

En un videomensaje a pocos días del viaje, el Pontífice ha avisado de que gran parte de sus gestos y discursos en Chipre y Grecia se dirigirán a toda Europa y contendrán una respuesta y una propuesta ante la delicada situación actual dentro de sus fronteras. "Europa no puede ignorar el Mediterráneo pues el mare nostrum, que conecta tantas tierras, nos invita a navegar juntos, no a dividirnos yendo por caminos separados, especialmente en un momento en que la lucha contra la pandemia sigue siendo exigente y la crisis climática se cierne sobre nosotros", ha asegurado.

Para el Papa, esste mar, que acoge a tantos pueblos, con sus puertos abiertos, recuerda que las fuentes de la convivencia están en la aceptación mutua. "Pienso en los que, en los últimos años y en la actualidad, huyen de la guerra y la pobreza, desembarcando en las costas del continente y en otros lugares, y no encontrando hospitalidad sino hostilidad e incluso explotación. Son nuestros hermanos y hermanas. ¡Cuántos han perdido la vida en el mar! Hoy nuestro mar, el Mediterráneo, es un gran cementerio", asegura.

Finalmente, el lunes 6 de diciembre, el Papa se reunirá con jóvenes en una escuela católica de Atenas antes de regresar a Roma.