El juez Emilio Calatayud anima a los padres a "aprender a decir no" antes de que sea tarde

 

El juez Emilio Calatayud anima a los padres a "aprender a decir no" antes de que sea tarde

Emilio Calatayud
Europa Press/ARCHIVO
Actualizado 28/03/2017 13:09:33 CET

GRANADA, 28 Mar. (EUROPA PRESS) -

El juez de Menores de Granada Emilio Calatayud ha animado a los padres a no "dejarse llevar por la corriente" y a "aprender a decir no antes de que sea demasiado tarde", haciendo hincapié en los "problemas" que trae la "laxitud" a la hora de educar a los hijos.

Calatayud ha hecho estas reflexiones durante una charla impartida en las instalaciones del colegio Monaita, en la que también ha abordado el acceso de los niños a los dispositivos móviles cada vez a una edad más temprana, considerando que estos dispositivos son "una nueva droga que no mata, pero sí vuelve locos a los niños".

Emilio Calatayud afirma haber constatado ya cómo quitar la adicción a un móvil, en el caso de los menores, requiere de los mismos procedimientos que apartarlo de las drogas.

"No se sabe el alcance del daño moral que se puede infligir a un menor haciendo uso de los redes y los teléfonos inteligentes", afirma el magistrado, quien advierte de que cualquier delito que un menor comete dentro de un centro escolar tiene como responsable último al propio centro.

A juicio del magistrado, la tablet o el móvil se han convertido en "niñeras" que parecen muy baratas, pero que a la larga salen muy caras, pues "son muchos los padres les dan a sus hijos estos instrumentos para que les dejen tranquilos sin entender que son instrumentos muy peligrosos para cometer actos delictivos, como amenazas, chantajes, coacciones o bullying, y muy peligrosos para ser víctima".

Calatatuyd ha explicado a los padres que "se están tomando medidas de alejamiento por casos de acoso entre menores". Un tipo de medidas que hace relativamente poco tiempo era impensable aplicar en el entorno de los menores, pero que ahora se han vuelto imprescindibles.

Para el juez de Menores de Granada, muchos de estos problemas se arreglarían con algo tan sencillo como "quitarnos los complejos de joven democracia, en la que todo son derechos , pero sin obligaciones y aprender a decir no a nuestros hijos".

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