Multa a un profesor que intentó abusar sexualmente de una alumna menor de edad tras llamarla al despacho

 

Multa a un profesor que intentó abusar sexualmente de una alumna menor de edad tras llamarla al despacho

Actualizado 16/09/2008 17:04:31 CET

SANTANDER, 16 Sep. (EUROPA PRESS) -

El titular del Juzgado de lo Penal número 2 'Bis' de Santander ha condenado al pago de una multa de 2.700 euros, a un profesor que intentó abusar sexualmente de una alumna menor de edad, a la que pidió que fuera a su despacho a recoger un cuaderno.

Según recoge la sentencia, hecha pública hoy, los hechos por los que ha sido condenado el docente, de 54 años de edad, ocurrieron durante el curso 2004-2005, en un Instituto de Enseñanza Secundaria.

En concreto, el suceso se produjo el 25 de abril del año 2005, cuando el procesado, tras devolver en clase los cuadernos a los alumnos, indicó a la víctima, de 15 años de edad, que fuera al departamento a recoger el suyo en el primer recreo.

Allí acudió sola la alumna a la que, tras entregarle el cuaderno, y bajo el pretexto de leer el anagrama de la camiseta que la menor llevaba puesta, el inculpado bajó a ésta la cremallera de la chaqueta y, "con ánimo libidinoso" le preguntó si le permitía leer la xerografía del niqui, y le tocó los pechos, momento en el que la joven salió corriendo del despacho del profesor y abandonó el instituto.

La sentencia señala que, como consecuencia de estos hechos, la menor experimentó temporalmente un desajuste emocional, con alteraciones en el estado de ánimo y comportamiento con tendencia al aislamiento, además de evitar las actividades lúdicas que venía realizando, y de mantener una actitud contestataria a sus padres y profesores, irritabilidad, fuerte sentimiento de culpa, bajo estado de ánimo, dificultad de concentración para el estudio, dolores abdominales y dificultades para conciliar el sueño.

El magistrado señala en los fundamentos de derecho del fallo, que no existen datos que permitan dudar del testimonio de la víctima, quien no mantenía una especial relación negativa con el acusado y cuyo comportamiento escolar puede calificarse de normal, como lo demuestra el que los profesores que testificaron en el juicio dijeran que no era una alumna conflictiva.

Alude asimismo a las declaraciones prestadas por su amiga, que fue a la única que en un primer momento contó lo sucedido, y que fue quien la animó a que se lo contara a la tutora, ya que ella no quería hacerlo, y a lo dicho por la madre y la tía de la joven quienes notaron un cambio de carácter y actitud no justificado.

También recoge la sentencia las manifestaciones de la psicóloga responsable de orientación académica quien encontró a la víctima alterada, nerviosa, cabizbaja y con sentimiento de culpa, y cuyo testimonio le mereció credibilidad.

Por todo ello, el juez condena al inculpado como autor de un delito de abuso sexual si bien en grado de tentativa, ya que el acusado comenzó a realizar actos de tocamiento a la menor pero no llegó a consumarlos al abandonar ésta el despacho.

La sentencia señala por lo demás que no solo resulta evidente la comisión de un delito de abuso sexual, sino que en este caso concurre la agravante de que el autor es profesor de la víctima, lo que le permitió gozar de una cierta relación de confianza por parte de la menor y de autoridad sobre ésta y le facilitó la comisión del delito, por el que le condena a la pena de 15 meses de multa con cuota diaria de 6 euros (lo que suma un total de 2.700 euros), y al pago de las costas procesales.

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