Conoce a Oesia, el gusano prehistórico que vivía en tubos submarinos

Oesia
MARIANNE COLLINS
Publicado 07/07/2016 11:06:29CET

   MADRID, 7 Jul. (EUROPA PRESS) -

   Un estudio ha identificado restos fosilizados de "viviendas" en forma de tubo que albergaban un tipo primitivo de gusano de mar prehistórico en el suelo marino.

   Según los autores, los largos tubos perforados parecían chimeneas estrechas que se erigían desde el fondo del mar y fueron realizados por una criatura llamada Oesia, que vivió una existencia solitaria dentro de ellos hace unos 500 millones de años.

   Los resultados surgen de una investigación realizada por académicos de Canadá y Reino Unido, en la que reevaluaron fósiles que se creía originalmente que procedían de un tipo de alga llamada margaretia. En su lugar, los científicos encontraron que eran vestigios de estructuras tubulares que protegían a estos antiguos gusanos.

   La investigación, cuyos detalles se explican en un artículo que se publica en la revista 'BMC Biology', la realizaron académicos de las Universidades de Cambridge, Reino Unido; Toronto y Montreal, y del Museo Real de Ontario en Toronto, Canadá.

   Parte de su importancia es que confirma que Oesia era un espécimen primitivo de un grupo de criaturas llamada hemicordados, que pertencen a un grupo más grande llamado deuteróstomos, de los cuales los vertebrados (incluyendo los humanos) forman una rama separada. Al encontrar más información acerca de estas primeras criaturas, los autores esperan finalmente poder identificar y caracterizar un lejano antepasado común a todos los deuteróstomos, desde los gusanos de mar a los seres humanos.

   En particular, la investigación apoya la opinión cada vez más común que este antepasado era probablemente un "alimentador por filtro", que se alimentaba mediante la succión de agua y la extracción de nutrientes. Oesia fue uno de esos filtradores con branquias en la mayoría de su cuerpo para expulsar el agua y agujeros en las paredes de su casa tubular para permitir que el agua entre y salga.

   El doctor Karma Nanglu, de la Universidad de Toronto y autor principal del estudio, señala: "Los hemicordados son fundamentales para entender cómo evolucionaron los deuteróstomos. A través de ellos, podemos obtener pistas sobre la anatomía y el estilo de vida del último ancestro común que todos compartimos. Esto se suma una nueva prueba a la hipótesis de que el ancestro era un alimentador mediante filtración como Oesia".

   El profesor Simon Conway Morris, del 'St. John's College', de la Universidad de Cambridge y coautor, añade: "Los fósiles Oesia son bastante enigmáticos; son muy raros y hasta ahora no hemos podido probar a qué grupo pertenecían. Ahora sabemos que eran hemicordados primitivos, quizás el más primitivo de todos".

UNA VIDA SOLITARIA SIN SALIR DE CASA

   El estudio fue posible gracias al descubrimiento de una fuente rica en restos de fósiles cerca de una barranca de mármol en las Montañas Rocosas canadienses, el Parque Nacional de Kootenay, que está dirigido por Parques de Canadá. "La barranca de mármol es una de las localidades fósiles más recientemente descubiertas en Burgess, una formación geológica conocida por su excepcional calidad de preservación de fósiles", explica el coautor Jean-Bernard Caron, conservador de Paleontología de Invertebrados en el Museo Real de Ontario y profesor Asociado de la Universidad de Toronto.

   La investigación establece que Oesia era una criatura más bien de forma fálica, similar a los enteropneustos modernos con trompa, collar y un largo tronco. "Los gusanos bellota son notoriamente escasos en el registro fósil. Sólo se han descrito un puñado de especies fósiles, por lo que el reconocimiento de un antiguo representante del grupo es particular notable", resalta el coautor Christopher B. Cameron, profesor asociado de la Universidad de Montreal.

   La media de Oesia era de 53 mm de largo, y raramente medía más de 10 mm de ancho. Inusualmente, estos gusanos tenían branquias en forma de U corriendo por la mayor parte de la longitud de su cuerpo para permitir la alimentación de filtro. Las hendiduras branquiales parecen ser una característica común a todos los deuteróstomos; incluso los seres humanos tuvieron hendiduras en sus cuellos en una etapa temprana de su desarrollo embrionario, lo que es considerado como evidencia de que todos los deuteróstomos están relacionados con un lejano antepasado común.

   Los investigadores se dieron cuenta de que Oesia tuvo que haber vivido en tubos porque entre la barranca de mármol se encontraron decenas de ejemplos en los que los restos fósiles del gusano se encuentran dentro de algas margaretia.

   Desde la década de 1920, la margaretia se ha clasificado como un tipo de alga, aunque uno diferente a cualquier otra especie conocida de este periodo en la prehistoria. La asociación directa con Oesia explica por qué margaretia parece tan exótica: no era un alga, sino más bien una estructura similar a un tubo perforado que el gusano habitaba.

   El estudio sugiere que, en algunos casos, estas estructuras exceden de 50 cm de altura y tenían típicamente al menos dos veces la anchura del gusano, dándole un montón de espacio. Los extremos estaban sellados, por lo que la vida dentro era una experiencia bastante solitaria. "Sólo se encuentran dentro de tuvos gusanos individuales, lo que sugiere un modo de vida solitaria," añade Nanglu.

   En algún momento, el registro fósil sugiere que los enteropneustos se sometieron a una transición, dejando sus tubos y optando por una vida bajo el lecho marino. El estudio sostiene que a medida que la evolución se aceleró y aparecieron más depredadores en la escena, la excavación en el fondo del mar puede haber sido una opción más segura. Realmente, los enteropneustos de hoy en día han adoptado este estilo de vida; en vez de alimentarse por filtración viven en el sedimento y comen los nutrientes dentro de él.