El IESE aboga por adaptar el modelo austriaco a España para complementar las pensiones públicas

 

El IESE aboga por adaptar el modelo austriaco a España para complementar las pensiones públicas

Publicado 17/12/2013 15:12:25CET

MADRID, 17 Dic. (EUROPA PRESS) -

El profesor del IESE y experto en Relaciones Laborales, Sandalio Gómez, ha propuesto en un informe adaptar en España el modelo austriaco, consistente en eliminar las indemnizaciones por despido a cambio de cuentas individuales de ahorro para cada trabajador, y todo con el objetivo de complementar las pensiones públicas con el ahorro privado.

El modelo austriaco, que se lleva aplicando en Austria desde 2003, se basa en la transformación de las indemnizaciones por despido en un seguro privado de los trabajadores, lo que libera al empresario de pagar indemnización en el momento del despido. A cambio, éste tiene la obligación legal de aportar por cada uno de los trabajadores de su empresa un 1,53% de su salario bruto.

En este modelo, el empresario realiza los pagos a una caja de prevención laboral o fondo de previsión de los trabajadores y éstos invierten estas cantidades en el mercado de capitales. En suma, se trataría de sustituir las indemnizaciones por despido por un fondo de capitalización con el trabajador como titular del mismo.

La adaptación de este modelo a España mediante la creación de un fondo de capitalización sería, a juicio de Gómez, una "gran oportunidad" para complementar las pensiones públicas con el ahorro privado.

En concreto, la propuesta de este profesor del IESE pasa por reducir en un 1% la cuota empresarial a la Seguridad Social y crear un fondo de capitalización individual para cada trabajador, en el que el empresario aportaría el 1,53% de su salario bruto.

MENORES INDEMNIZACIONES POR DESPIDO.

Los trabajadores, por su parte, deberían aceptar un recorte de la indemnización por despido improcedente. Así, en virtud de esta propuesta, la indemnización por despido improcedente se fijaría en 20 días por año de servicio, con el tope máximo de doce meses, si bien la indemnización por despido basado en causas objetivas se reduciría a 10 días por año trabajado, con un tope máximo de seis meses.

A cambio de cobrar una indemnización más baja por despido, los trabajadores tendrían a su disposición una "mochila" que le acompañaría a lo largo de toda su vida profesional, y sólo podrían abrirla en caso de despido improcedente, agotado el desempleo y en condiciones de extrema necesidad.

"La cantidad acumulada por el empleado en su mochila a lo largo de los años le puede servir como complemento a la pensión de jubilación del sistema público", apunta el profesor del IESE, que señala que la titularidad de sus derechos se mantendría a lo largo de su vida laboral y hasta el momento de su jubilación, con independencia de los cambios de empresa que realice. Igualmente se percibiría en caso de fallecimiento.

Gómez asegura en su propuesta que se debería priorizar la utilización de este fondo de capitalización como pilar complementario al sistema público de pensiones.

El profesor recuerda en su informe que el sistema de pensiones vigente en España se basa en un sistema de reparto, es decir, que las pensiones se abonan con cargo a las aportaciones realizadas por los trabajadores en activo.

"La esperanza de vida, la dureza de la crisis económica y el incremento de la tasa de desempleo plantean la necesidad de revisar y complementar el sistema actual de pensiones para evitar su quiebra", según afirma el profesor Gómez en su informe 'El fondo de capitalización en Austria y su aplicación en España'.

VENTAJAS Y DESVENTAJAS DEL MODELO.

Este experto señala que, desde el punto de vista del trabajador, este modelo facilita los cambios de empresa de forma voluntaria, le ayuda a complementar su pensión y contribuye a que las empresas motiven a sus empleados más productivos para que no cambien de compañía. Como desventajas, Gómez reconoce que el modelo facilita el despido al empresario y recortaría las indemnizaciones actuales.

Desde la óptica empresarial, la principal ventaja del modelo austriaco sería la de poder hacer despidos individuales o colectivos "a coste cero". Como contrapartida, los empresarios verían elevado el coste salarial de entrada (tienen que aportar por cada trabajador) y en caso de no efectuar ningún despido sería una "inversión improductiva".

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