Rafael Doménech: "Reducir la tasa de desempleo por debajo del 10% es el reto más urgente de la economía española"

Rafael Doménech
CEDIDA
Actualizado 11/12/2015 11:49:30 CET

MADRID, 11 Dic. (EDIZIONES) -

Con un total de 4.149.298 de desempleados en España, reducir el paro se postula desde hace varios años como el objetivo principal a cumplir. Incentivos a la contratación, mejorar la formación... son algunas de las claves que propone Rafael Doménech, economista jefe de Economías Desarrolladas de BBVA Research y catedrático de Análisis Económico de la Universidad de Valencia, para solucionar este problema.

Con motivo de la publicación de su nuevo libro, 'En busca de la prosperidad', desde mercadofinanciero.com, le hemos entrevistado para que nos dé su opinión y análisis de la situación económica actual.

- Economista, escritor, catedrático, consultor... ¿Cuál ha sido el mayor reto al que se ha tenido que enfrentar a lo largo de su dilatada carrera?

Sin duda, el análisis de la larga e intensa crisis que hemos padecido en los últimos años, en su doble vertiente internacional y nacional. Me ha producido frustración ver que una parte de sus efectos tan negativos se podrían haber evitado con una gestión más acertada y rápida. Pero también me ha permitido extraer lecciones muy valiosas, que nos deben servir para afrontar un futuro mucho mejor.

- Su carrera ha estado en parte ligada al mundo de la política, siendo incluso director general en Presidencia del Gobierno. ¿Qué papel cree que deben jugar los economistas que estén dentro del Ejecutivo?

Durante muchos años he prestado asesoramiento técnico a distintos gobiernos, lo que para mí ha sido un enorme privilegio intelectual, y una experiencia muy interesante y enriquecedora. Creo que es crucial que exista una estrecha colaboración entre la investigación académica y el diseño y evaluación de la política económica, porque genera sinergias que permiten que el conocimiento avance simultáneamente en esos dos ámbitos. Los economistas podemos aportar mucho criterio a las decisiones de los políticos y, al mismo tiempo, también aprender sobre los retos de la sociedad.

- El ministro de Economía, Luis de Guindos, ha asegurado que no seguirá al frente de la cartera en la próxima legislatura. ¿Quién podría ser un buen candidato a este puesto?

Afortunadamente España cuenta con excelentes candidatos que compaginan un perfil político con conocimientos técnicos, y que podrían hacer muy buen trabajo al frente de esa cartera. Estamos a unos pocos días de unas importantes elecciones generales y es importante que los responsables que salgan elegidos afronten con éxito los retos que describimos en nuestro reciente libro, con las reformas apropiadas que en él se discuten.

- Asimismo, Guindos reconocía recientemente que España "no ha salido de la crisis". ¿Está de acuerdo con esta afirmación?

Entiendo que se refiere a que todavía no hemos recuperado los niveles de empleo y renta per cápita anteriores a la crisis, por lo que estoy de acuerdo con esa afirmación. A finales de 2016 o principios de 2017 podríamos recuperar los niveles de renta per cápita, pero los de empleo van a requerir algunos años más. Reducir la tasa de desempleo por debajo del 10% es el reto más urgente e importante que tiene a corto plazo la economía española.

- En su nuevo libro, 'En busca de la prosperidad', que ha escrito junto a Javier Andrés, analiza el porqué de esta crisis. ¿Qué falta para que el país la supere definitivamente?

Lo que creemos es que España necesita no solo reparar los daños causados por la crisis sino sentar las bases para retomar la senda de convergencia con aquellos países que deben servirnos de referencia, en términos de prosperidad y bienestar. Esto significa crear empleo y que sea de calidad, estable y productivo. Y debemos hacerlo en medio de un proceso de globalización creciente y de una transformación tecnológica muy intensa, del que no debemos quedarnos descolgados. No hay recetas mágicas ni atajos, sino trabajar por mejorar lo que debe y puede funcionar mejor. En unos casos extendiendo al conjunto de la sociedad las mejores prácticas y fortalezas con las que también cuenta nuestra economía. En otros, adaptando las de los países más avanzados. Afortunadamente dependemos de nosotros mismos.

- Al hilo de la anterior pregunta, ¿cuáles son las claves para que una crisis como esta no se vuelva a repetir?

Tenemos que corregir muchas de las deficiencias con las que funcionan nuestros mercados de trabajo, de bienes y servicios. Hay que aumentar el tamaño de las empresas con los incentivos adecuados y eliminar las barreras existentes que dificultan su crecimiento. Tenemos que mejorar la eficiencia y la transformación tecnológica del sector público y las regulaciones, creando un entorno que favorezca la inversión y el empleo. Hay que eliminar las cargas administrativas ineficientes. El sector público debe colaborar y potenciar la actividad individual y de las empresas, sumar todo lo que sea posible al crecimiento del sector privado. Y sobre todo apostar por la educación, por la mejora del capital humano y por la calidad de las instituciones.

- La OCDE mejoraba hace menos de un mes la previsión de crecimiento de la economía española para 2015 hasta el 3,2%, tres décimas más que la estimación de junio. ¿Cree que España será capaz de cumplir con esta cifra?

Por supuesto. Los indicadores más recientes indican que se alcanzará ese crecimiento del 3,2% en 215. En noviembre la afiliación a la Seguridad Social ha crecido a ritmos de unos dos mil empleos diarios, en términos desestacionalizados, lo que es consistente con una economía que crece por encima del 3%. Para 2016 esperamos una ligera desaceleración, pero el crecimiento seguirá estando cerca de esa cifra, si no se materializan algunos de los riesgos existentes. El cualquier caso, más allá del reto del crecimiento de 2015 y 2016, que seguirá siendo intenso, hay que conseguir que en los años siguientes sea igual o incluso más elevado, sostenible en el tiempo y equilibrado.

- BBVA Research, entidad para la que trabaja actualmente, espera un incremento de las ventas de suelos en el tercer trimestre, lo que "supone una garantía para la futura evolución de la actividad constructora". ¿Cree que la economía española debe seguir apoyándose en la construcción?

Sin duda. Debe hacerlo pero de forma equilibrada y sostenible. Después del enorme ajuste durante la crisis, es normal que el sector de la construcción crezca más en la recuperación que el resto de la economía, hasta alcanzar sus niveles de producción y empleo de equilibrio. A diferencia de ciclos anteriores, en esta salida de la crisis el crecimiento del sector de la construcción está siendo la consecuencia y no la causa de la recuperación.

- En una coyuntura en la que la calidad del empleo es una de las principales preocupaciones de la población, ¿cuáles son las medidas que se podrían implementar para mejorar las condiciones laborales?

Precisamente nuestro libro da mucha importancia a analizar los problemas del mercado de trabajo, entre los que destaca la calidad del empleo y las medidas necesarias para mejorarla. Medidas como incentivar la contratación indefinida siguiendo el modelo austriaco, las mejoras en la negociación colectiva, en la formación de los trabajadores, en la calidad institucional o en la eficiencia del sector publico, aumentos de la competencia en los mercados, reducciones de cargas administrativas, o eliminación de barreras al crecimiento de las empresas. Al final todas estas deficiencias y el desajuste entre las capacidades estructurales de nuestra economía y las regulaciones del mercado de trabajo dan lugar a una tasa de paro más elevada, a un empleo de peor calidad y a economía sumergida.

- Para finalizar, la educación es primordial para el desarrollo de la sociedad, tal y como mencionan en su libro. ¿Cuáles son los retos que le queda a España por cumplir en este ámbito? ¿Cree que la universidad está orientada al mercado laboral?

En el libro analizamos muchas medidas para mejorar el funcionamiento de nuestro sistema educativo, que requieren también pactos de Estado. La reducción del fracaso escolar y el aumento de nuestro capital humano deben ser los grandes objetivos a largo plazo, junto con la mejora de la calidad institucional. Pero esas medidas serán más eficaces si la sociedad en su conjunto está plenamente convencida de que la educación es el determinante más importante del progreso y del bienestar individual y colectivo. Debemos transmitir a nuestros jóvenes esta convicción como un valor fundamental. Convencerlos de que no hay mejor apuesta e inversión de futuro que su educación y la apuesta por la excelencia.

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