China mató a doce informantes o agentes de la CIA entre 2010 y 2012, según 'The New York Times'

Plaza Tiananmen En Pekín
REUTERS
Publicado 20/05/2017 21:58:10CET

NUEVA YORK, 20 May. (EUROPA PRESS) -

Las autoridades chinas mataron al menos a doce informantes de la Agencia Central de Inteligencia estadounidense (CIA) entre 2010 y 2012, según los testimonios de cargos y excargos de la agencia a los que ha tenido acceso el diario 'The New York Times'. Otros informantes, al menos seis, fueron encarcelados.

La investigación periodística explica cómo la contrainteligencia china desmanteló "sistemáticamente" las operaciones de la CIA en territorio chino desde 2010, lo que ha provocado un debilitamiento drástico de la capacidad de espionaje estadounidense en los años posteriores, según el periódico.

Los responsables de la agencia especulan con la hipótesis de que China contara con un agente doble dentro de la CIA que permitía neutralizar todas estas fuentes o, según otra posibilidad, cabe pensar que los servicios secretos chinos hayan logrado hackear el sistema de comunicaciones de la CIA. Estas detenciones y muertes acabaron con una red de información que costó años poner en funcionamiento.

Uno de los informantes murió tiroteado frente a una sede gubernamental, según tres fuentes distintas consultadas por 'The New York Times', un suceso que fue entendido como un mensaje dirigido a cualquier otro que se estuvieran planteando colaborar con Washington.

Lo ocurrido ha sido comparado con las pérdidas del espionaje estadoundiense en la década de 1980 y 1990 por la información obtenida por la Unión Soviética gracias a los agentes dobles Aldrich Ames y Robert Hanssen, sostiene el periódico. La CIA no ha querido realizar comentarios tras ser interrogada por la información publicada en este reportaje.

Cuando comenzaron a morir los informantes, la CIA abrió una investigación conjunta al respecto con el FBI para examinar toda la actividad en China y escrutar a cada uno de los empleados de la Embajada estadoundiense en Pekín. El resultado apuntó a un antiguo operativo de la CIA que trabajaba en un departamento encargado de la supervisión de China, pero no se consiguieron pruebas suficientes para permitir su detención.

Para 2013, la Inteligencia estadounidense concluyó que se había acabado con la capacidad china de identificar a informantes y agentes, por lo que comenzó la tarea de reconstruir la red de espionaje.

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