Maltrato infantil: La violencia no forma parte de la educación

 
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Maltrato infantil: La violencia no forma parte de la educación

Niño tras una reja
WORLD VISION
  
Actualizado 19/11/2016 9:04:43 CET

MADRID, 19 Nov. (Por Eloisa Molina, coordinadora de comunicación de la Fundación World Vision España) -

Con motivo del Día Universal del Niño (20 de noviembre) tenemos que recordar un dato: en el mundo, cada 5 minutos, un niño muere a causa de la violencia. No es el dato del que nos gustaría hablar pero lamentablemente tenemos que seguir trabajando por erradicar todas las formas de violencia ejercidas sobre los niños.

Pero empecemos por el principio... ¿Qué es violencia infantil? Definimos la violencia contra los niños como todas las formas de maltrato: físicas, sexuales y mentales, falta de cuidado o tratamiento negligente, maltrato o explotación, daños o abusos, incluyendo explotación sexual, tráfico, trabajo infantil y prácticas dañinas, como la mutilación femenina y el matrimonio infantil.

Tras esta definición parece evidente decir que el maltrato infantil causa alteraciones en la salud mental y física de los niños que perduran toda la vida. Sin embargo, no pensamos que sus consecuencias a nivel socioprofesional pueden, en última instancia, ralentizar el desarrollo económico y social de un país. ¿Os podíais imaginar que la violencia contra los niños se estima con un coste mundial equivalente a más de 5 veces el PIB español?

Los niños necesitan seguridad para disfrutar de todas las oportunidades en educación, servicios de salud, nutrición, y medios de vida.

Según cifras de UNICEF, 6 de cada 10 niños en el mundo de entre 2 y 14 años sufren maltrato físico a diario. El porcentaje representa aproximadamente a 1.000 millones de niños que padecen maltrato de parte de sus adultos de referencia. La mayoría de estos niños sufren una combinación de castigos físicos y psicológicos que dejarán secuelas de por vida.

Por citar un ejemplo, en la República Dominicana, el 51% de los menores sufren castigo físico o psicológico en sus hogares. Ante esta realidad, no podemos mirar para otro lado y debemos trabajar para reducir los niveles de violencia arraigados en numerosas culturas a la hora de "disciplinar" a niños y adolescentes.

¿QUÉ SE PUEDE HACER ANTE ESTA SITUACIÓN?

La violencia puede ocultarse bajo el propósito de educar o corregir una conducta que consideramos inapropiada, pero hay otras formas más efectivas de criar a un niño. Educar a los niños con ternura reafirma su dignidad y refuerza los lazos emocionales convirtiéndoles en mejores personas. La ternura alienta el diálogo y es muestra de la atención completa que sentimos hacia sus necesidades, acompañándolos en su crecimiento.

Desde la ONG World Vision trabajamos para promover métodos de crianza basados en la ternura para reducir los niveles de violencia a los que están expuestos los menores, especialmente en sus hogares.
La ternura está presente de forma natural en todos los individuos.

Debe ejercerse en todos los ámbitos, y debe construir lazos de amistad y empatía con los demás comenzando por nuestro propio hogar y nuestros hijos. Si esto se logra, podemos crear regiones libres de violencia donde los niños fomenten relaciones de confianza con sus padres y su familia, y donde los conflictos se resuelvan mediante el diálogo y la paz.

HISTORIAS DETRÁS DE LOS DATOS

Detrás de cada dato hay una historia: María tiene 7 años, vive con sus hermanos y sus abuelos a los que ayudan en el campo cuando vuelve del colegio. Sus padres tuvieron que emigrar buscando mayores ingresos para mantener a sus hijos y les dejaron en su pueblo natal de República Dominicana a cargo de sus abuelos.

María y sus hermanos tienen la suerte de poder ir al cole a aprender, pero cuando vuelven a casa deben ayudar a sus abuelos en el campo y en las labores del hogar. Los abuelos, por supuesto, adoran a sus nietos pero son mayores y viven sometidos a una gran presión al tenerlos a cargo, mantener su casa, etc. Todo esto hace que a veces la situación les supere y no traten a sus nietos de la forma más adecuada utilizando la violencia verbal o física.

Cuando los padres de María fueron conscientes de esta situación no dudaron en hacer todo lo posible para solucionarla y para ello acudieron a los compañeros de World Vision que trabajan en la zona y de inmediato entraron a formar parte del programa Crianza con Ternura.

"Gracias a World Vision aprendí que si doy amor y trato con respeto a mi hija, ella será una buena profesional en el futuro. Ahora trato de transmitir estas enseñanzas a mis padres para que cuiden de la mejor forma posible a nuestros hijos", nos explica Carlos, el padre de María.

María es una niña más, como decía al principio; uno de los 1.000 millones de niños que padecen violencia en el mundo. Sin embargo, María también es la esperanza de un futuro mejor, un futuro sin violencia donde los más pequeños puedan vivir la vida en plenitud.

Por Eloisa Molina, Coordinadora de Comunicación de la Fundación World Vision España.

Más información: http://www.worldvision.es/porunainfanciasinviolencia

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