Archivo - Audiencia Provincial de Almería. - EUROPA PRESS - Archivo
ALMERÍA, 22 Abr. (EUROPA PRESS) -
La Guardia Civil ha sostenido este miércoles la existencia de indicios que apuntan a que el hombre de 79 años y origen francés que desapareció en Vera (Almería) tras la noche del 23 de agosto de 2023 sufrió una muerte "violenta" en su domicilio, donde se hallaron restos de sangre en una alfombra y otros compatibles en la entrada que se habrían "fregado" después, así como en una riñonera localizada más tarde dentro de una bolsa de plástico con huellas del acusado.
Así lo ha trasladado durante su declaración en el juicio con jurado que ha arrancado este miércoles en la Audiencia de Almería el responsable del equipo de homicidios de la Unidad Orgánica de la Policía Judicial de la Guardia Civil que se hizo cargo de la investigación tras la denuncia por desaparición presentada por un hijo de la víctima después de varios días sin conseguir contactar con su padre.
El responsable policial ha desgranado todos los indicios que condujeron al acusado como principal sospechoso de un posible homicidio a pesar de que el cuerpo de la víctima nunca fuera hallado ni se haya podido precisar la forma en la que se le habría dado muerte, si bien la aparición de sangre en la supuesta escena del crimen junto con otros elementos les llevó a concluir que "los indicios revisten de violencia la actuación".
Cabe recordar que la Fiscalía pide 22 años de prisión para el encausado por delitos de homicidio, robo con violencia, delito de estafa continuado y uno más contra la integridad moral al no haberse dado con el paradero del cadáver tras más de dos años y medio.
El testigo se ha mostrado convencido de que la desaparición de la víctima no fue "voluntaria" conforme a las averiguaciones realizadas, que no han permitido obtener ninguna prueba de vida del hombre desde la noche del 23 de agosto de 2023, cuando se habría visto en su propio domicilio con el acusado sobre las 21,13 horas según refirió en una conversación telefónica a su pareja sentimental, que estaba en Francia, y que quedó reflejada en las actuaciones.
Es a partir de esa noche cuando la víctima "rompe su rutina" y deja de asistir de acudir a la piscina a la que acudía a nadar diariamente en horario de mañana. Asimismo, las imágenes grabadas por una cámara que recoge el paso del camino entre su casa y Vera tampoco captaron el paso de su vehículo desde la citada fecha.
De otro lado, los teléfonos de la víctima --uno francés y otro español-- no registraron tampoco llamadas aunque desde el primero de ellos sí constan unos mensajes de WhatsApp "sospechosos" a su pareja entre el 24 y 27 de agosto, cuando dejó de emitir. Las hipótesis de los investigadores apuntan que dicho mensajes los habría escrito una persona distinta a la víctima.
En cuanto a la exploración de los teléfonos, desde la Guardia Civil también han llamado la atención de que el historial de llamadas, mensajes y geolocalización del acusado estuviera borrado o inactivo en cuanto a sus acciones previas al 23 de agosto, justo el día en el que se habría visto con su "amigo".
EL RASTRO DEL DINERO
La Guardia Civil también puso el foco en los movimientos bancarios de las cuentas corrientes del desaparecido, lo que les llevó a detectar hasta nueve extractos en distintas cantidades de cajeros de varios municipios de la zona por un montante total de 4.800 euros entre el 29 de agosto y el 7 de septiembre, en horario de madrugada u horas tempranas.
El rastro del dinero que efectuó la Policía Judicial de Garrucha llevó al equipo investigador a obtener las imágenes de las cámaras de seguridad de los cajeros, que mostraron a un hombre con el rostro cubierto, en unas ocasiones con una mascarilla y un gorro de paja, y en otras con gafas de sol, gorra y una chaqueta negra. "Trataba claramente de no ser reconocida", ha afirmado el agente.
Los agentes también obtuvieron imágenes de los alrededores de los cajeros de Pulpí, Garrucha o Cuevas del Almanzora que captaron la imagen del coche del sospechoso en horas compatibles con las extracciones de dinero, en franjas de diez minutos anteriores o posteriores. En dicho vehículo se encontró el sombrero de paja que habría empleado para ocultar su cara, según sus averiguaciones.
La investigación señala que el acusado habría utilizado además un segundo vehículo, propiedad de unos vecinos que lo habían dejado a su cargo durante un viaje a Marruecos, únicamente para guardar enseres, ya que del mismo se recuperó la tarjeta bancaria empleada para las extracciones, una mascarilla y la chaqueta negra.
Fueron los propios vecinos del acusado quienes alertaron a la Guardia Civil ante el hallazgo de lo que encontraron dentro de su coche, donde también había una bolsa de plástico con "cinco huellas" del acusado que contenía documentación personal de la víctima, sus dos teléfonos móviles, unas gafas graduadas, su cartera y una riñonera con restos de sangre.
Los agentes consideran que el acusado podría haber actuado bajo un móvil económico al apuntar que al menos durante ese verano carecía de empleo, debía dos meses de alquiler a su casera --que abonó a principios de septiembre-- y tuvo que pedir dinero a su hermano para que su hijos y su mujer pudieran viajar a Marruecos de vacaciones. El mismo hermano advirtió de otras posibles deudas con terceros aunque no se ha determinado la cantidad.
UN PICO Y UNOS GUANTES
Otro de los indicios que manejan los agentes con respecto al acusado, quien ha mostrado su intención de declarar al final de la última sesión del juicio, guarda relación con el ticket de la compra realizada en una ferretería a la mañana siguiente de su supuesto encuentro con la víctima, en el que figuraba la adquisición de un pico y un par de guantes, y que se halló en su coche.
Según se desprende de las actuaciones, el acusado se habría dirigido a la casa de la víctima ese 24 de agosto apenas tres horas después de comprar en la ferretería, ya que su coche fue captado por una cámara de videovigilancia de una empresa. Dicha cámara filmó el trayecto de ida y la vuelta con respecto a la vivienda en el tramo de una hora.
La Policía Judicial ha detallado las búsquedas a pie y con dron así como los rastreos en una veintena de pozos y en la finca de la víctima que se realizaron para tratar de localizar su cuerpo, así como en otros lugares frecuentados tanto por el francés como por el acusado, con resultados negativos.
Desde la Guardia Civil han deslizado la hipótesis de que el cuerpo pudiera haber sido arrojado en una de las "grandes perforaciones" realizadas en las proximidades con motivo de las obras del AVE Almería-Murcia.
"Había decenas de sitios de grandes socavones donde se puede echar un cuerpo y con un pico se crea desprendimiento de tierra", ha explicado el investigador antes de detallar que se hacía "prácticamente imposible" explorar dichas zanjas que luego eran cerradas con maquinaria industrial.