Archivo - Terraza de verano junto al Paseo Marítimo de Almería. - AYUNTAMIENTO DE ALMERÍA - Archivo
ALMERÍA 20 Mar. (EUROPA PRESS) -
Los hosteleros de Almería afrontan la Semana Santa con una marcada sensación de "incertidumbre" derivada del contexto internacional y el alza de los precios, que se unen a las limitaciones estructurales de las comunicaciones, si bien confían en poder absorber parte del turismo que evite este año la Costa del Sol ante la falta de AVE.
"Las reservas están bastante tranquilas, aunque esperamos que la 'última hora' funcione bien si nos acompaña el tiempo", ha explicado en declaraciones a Europa Press el presidente de Ashal, Pedro Sánchez-Fortún, quien confía en que el turismo nacional y familiar despegue conforme se aproximan las fechas festivas.
Sánchez-Fortún ha reconocido que la ocupación prevista se sitúa actualmente por debajo de los niveles de 2025, con lo que esta falta de reservas dificulta la planificación del sector y ha llevado a que parte de la planta hotelera en zonas como El Toyo o Cabo de Gata no abra sus puertas ante las dudas sobre su rentabilidad económica.
No obstante, desde Ashal coinciden con la Asociación Provincial de Empresarios de Playa de Almería (Aeplayasal) en que el contexto de guerra internacional lleve a los turistas a apostar por un destino nacional; toda vez que el corte de las comunicaciones a través de la Alta Velocidad con Málaga puede suponer, por otra parte, una oportunidad para atraer a visitantes que se mueven en coche a un destino como el de Almería, "menos saturado".
En cualquier caso, la incertidumbre ha llevado a algunos empresarios a adoptar decisiones conservadoras para evitar posibles pérdidas. "En la zona del Parque Natural de Cabo de Gata van a estar prácticamente cerrados, precisamente porque no están teniendo reservas suficientes para que les salga a cuenta", ha dicho Sánchez-Fortún, quien ha recordado que la planta hotelera de esta zona se cubre fundamentalmente con pequeños establecimientos.
Asimismo, ha advertido que algunos de los espacios turísticos de la capital, como El Toyo, van a tener al menos dos de sus hoteles cerrados, mientras que la aspiración de los hoteles situados en la ciudad es poder alcanzar altos picos de ocupación a partir del Jueves Santo, con cifras por encima del 85 o 95 por ciento, similares a las del año pasado.
LOS CHIRINGUITOS, ABIERTOS
Desde Aeplayasal han identificado una situación similar de "incertidumbre" que podría lastrar la temporada de Semana Santa. Sin embargo, prácticamente la totalidad de los chiringuitos abrirán durante este periodo festivo, pese a las repercusiones a nivel turístico que puedan derivarse de la guerra en Oriente Medio y la subida de precio de los combustibles fósiles, que repercute en otros ámbitos más allá del transporte.
Según el presidente de la asociación, Sergio Gutiérrez, el 90 por ciento de los establecimientos que se asientan en Roquetas de Mar están ya operativos y, de forma general, más del 70 por ciento de los que hay en toda la provincia están en marcha o han arrancado la temporada.
Con ello, espera que el clima acompañe y que las obras de emergencia que se realizan en distintos puntos del litoral para contrarrestar los efectos de las borrascas de los últimos meses permitan tener la costa a punto para estas fechas, aunque en zonas turísticas como Roquetas de Mar el ambiente aún está "muy tranquilo".
Las previsiones pasan por que más de una docena de los establecimientos hoteleros de Roquetas --en torno al 80 por ciento-- abran sus puertas a partir de la Semana Santa. En este sentido, ha reconocido los esfuerzos de las administraciones para acondicionar las playas, afectadas por los temporales especialmente en puntos como Balerma y Vera.
Gutiérrez ha insistido también en el freno que supone para la provincia la falta de comunicaciones e infraestructuras, que a su vez limitan la ruptura de la estacionalidad. A ello se añade la reforma del reglamento de la Ley de Costas impulsada por el Gobierno "sin contar con el sector", según ha advertido.