Experto de la UHU señala que el clima y el eucaliptal propician fuegos de sexta generación como el de Niebla (Huelva)

Imagen de un pirocumulonimbus en una zona afectada por el incendio de Niebla (Huelva).
Imagen de un pirocumulonimbus en una zona afectada por el incendio de Niebla (Huelva). - Clara Carrasco - Europa Press
Europa Press Andalucía
Actualizado: jueves, 13 agosto 2026 17:41

HUELVA 13 Ago. (EUROPA PRESS) -

El profesor titular de Historia, Geografía y Antropología de la Universidad de Huelva (UHU) y doctor experto en incendios forestales, Alfonso M. Doctor Cabrera, ha analizado los factores que determinan la virulencia del incendio forestal originado en el paraje Raboconejo de Niebla, señalando que la combinación de extensas plantaciones homogéneas de eucalipto --en la zona donde comenzó--, la acumulación de combustible fino como la 'pinocha' y una secuencia meteorológica adversa crean el escenario propicio para la aparición de incendios de sexta generación.

En declaraciones a Europa Press, el especialista ha explicado que un incendio alcanza esta categoría cuando adquiere una "voracidad" tal que llega a devorar "todo lo que aparece" debido a su elevada "intensidad calorífica", toda vez que ha recordado que el fuego ha recorrido mucho terreno --unas 31.000 hectáreas--, por lo que ha atravesado "formas relativamente diversas" a lo largo del territorio onubense.

Según ha precisado, las temperaturas extremas provocan la formación de un pirocumulonimbus --una densa nube generada por el propio fuego que alcanza hasta los 2.000 metros de altitud-- que, al enfriarse y desplomarse sobre el terreno, genera un intenso "paveseo" a larga distancia, provocando múltiples focos secundarios e imposibilitando las labores de extinción en el frente principal.

Doctor Cabrera ha puesto el foco en la estructura de la vegetación de la zona en la que comenzó el fuego, señalando la capacidad propagadora del eucalipto. Al tratarse de especies "clónicas" de uso productivo, plantadas de forma "muy próxima, homogénea y con ramas desde cotas muy bajas", la llama "va muy rápida y muy viva" y arde la planta "en su totalidad". A esto se suma que el desprendimiento de ramas, hojas y corteza en forma cilíndrica favorece la circulación de aire a nivel del suelo.

"No solo es una especie que favorece el fuego, sino que al ser de plantación se trata de fincas de kilómetros y kilómetros con ejemplares clónicos, es decir, de la misma edad y del mismo porte", ha advertido. Esta uniformidad del terreno "acelera exponencialmente el avance de la masa de fuego". Por el contrario, el experto indica que una vegetación irregular o fragmentada --donde alternen encinares, bosques de galería, pinares y pastos-- frena la continuidad del frente dividiendo el fuego, algo que no sucede en este tipo de masa forestal continua.

Respecto a zonas forestales como el monte público de 'Pata del Caballo', Doctor Cabrera ha destacado la importante presencia de pinar y la falta de tratamiento y mantenimiento selvícola. Según ha recordado tras trabajos de campo realizados en la zona, bajo los pinos se acumulan capas muy gruesas de 'pinocha' (hojas del pino). "Al ser un material tan fino y dejar espacios entre las agujas por los que corre el aire, este manto arde con extrema rapidez e intensidad", ha explicado.

A esto se suma la topografía de la zona norte de Escacena y los parajes colindantes, caracterizada por ser una zona "muy quebrada", con fuertes pendientes, barrancos y ondulaciones, un relieve que "facilita y acelera la ascensión del fuego", complicando al mismo tiempo el acceso y trabajo de los retenes de extinción.

FACTORES CLIMÁTICOS

En cuanto a los factores climáticos, el profesor de la UHU se ha referido a los efectos del cambio climático y ha calificado el año climatológico como "la peor combinación posible". Según ha detallado, las abundantes lluvias de otoño y de una primavera adelantada favorecieron un crecimiento vegetativo "muy elevado" que, tras la irrupción temprana e ininterrumpida de olas de calor "desde el mes de mayo", se secó "de manera abrupta" convirtiéndose en "abundante material inflamable".

"Se ha producido la peor combinación posible para un incendio: llovió mucho en otoño y bastante en primavera, el invierno fue muy corto y la primavera se adelantó. El verano entró muy pronto, en mayo, ya con olas de calor. Esto provoca que los vegetales crezcan mucho, pero se sequen de golpe al llegar las altas temperaturas", ha aseverado el profesor.

REPRODUCCIÓN DE GRANDES INCENDIOS EN HUELVA

Finalmente, Doctor Cabrera ha recordado que los grandes incendios en la provincia de Huelva "tienden a producirse repetidamente en los mismos sitios". En este sentido, ha advertido de que la tendencia a replantar eucaliptos en las zonas quemadas vuelve a elevar exponencialmente la probabilidad de que la provincia vuelva a sufrir emergencias forestales de gran magnitud en el futuro.

Así, ha recordado que amplias zonas afectadas por este incendio ya sufrieron el devastador fuego de 2004 --el de Berrocal, que calcinó 34.000 hectáreas-- y ha lamentado que la regeneración completa de un ecosistema tras un evento de tal magnitud requiere décadas. De hecho, la repoblación de la zona del incendio de 2024 estaba comenzando a notarse ahora, 22 años después.

El experto, autor de publicaciones científicas sobre la materia, ha concluido advirtiendo sobre un patrón recurrente en la provincia: Los grandes incendios en Huelva tienden a producirse sistemáticamente en los mismos sitios. El problema es que, cuando una zona de eucaliptal se quema, "las empresas vuelven a replantar la misma especie, lo que garantiza que las probabilidades de volver a sufrir un gran incendio a medio plazo sigan siendo drásticamente altas".

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