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MÁLAGA 16 Mar. (EUROPA PRESS) -
La Orquesta Filarmónica de Málaga (OFM) vuelve al Teatro Cervantes de la capital los días 19 y 20 de marzo, jueves y viernes, a las 20 horas, donde interpretará el Programa número 8 de su temporada de abono 25-26. En esta ocasión, el maestro chileno Maximiano Valdés subirá al pódium para dirigir a la OFM en un programa dedicado a obras de los compositores Aaron Copland, Alberto Ginastera y Sergéi Prokófiev.
En esta cita de abono en el Teatro Cervantes la OFM estará acompañada además por el trompetista Ángel San Bartolomé y el corno inglés Pedro Cusac, que actuarán como solistas.
La primera parte del programa arrancará con la pieza Quiet City del compositor estadounidense Aaron Copland, en la que intervendrán como solistas Ángel San Bartolomé y Pedro Cusac. Fue escrita en 1939, derivada de la música incidental que estaba destinada a formar parte del fallido drama teatral 'Ciudad tranquila' de Irwin Shaw.
El original se compuso para un pequeño conjunto de clarinete, saxofón, trompeta y piano, pero Copland reelaboró parte de ella en una composición independiente de diez minutos, para trompeta, corno inglés y cuerdas. Esta versión fue estrenada el 28 de enero de 1941 en Nueva York, a cargo del director Daniel Saidenberg y su admirable Little Symphony.
Estará seguida de una obra del argentino Alberto Ginastera, la Pampeana nº3, Op.24, que será interpretada por primera vez por la OFM. Fue compuesta en 1954, cerrando la trilogía del compositor inspirada en las llanuras argentinas. Dedicada a la Orquesta de Louisville, se centra en la naturaleza y paisajes de la pampa.
Fue encargada por la Orquesta de Louisville y estrenada bajo la dirección de Robert Whitney en 1954. Constituye un ejemplo estilístico del nacionalismo subjetivo de Ginastera, donde lo folclórico se eleva a una expresión más universal.
La segunda parte se dedicará íntegramente a la Quinta Sinfonía en Si bemol mayor, op. 100 de Sergéi Prokófiev, una de las cumbres de la música del siglo XX y la obra más célebre del ciclo sinfónico del compositor.
Prokófiev abordó la composición de su 'Quinta Sinfonía' en el verano de 1944, tras consolidar su reputación y trasladarse a Moscú con apoyo financiero. La obra surgió de ideas musicales previas, especialmente de su anterior sinfonía, y se concibe como un 'himno al hombre libre y feliz'.
Se estrenó el 13 de enero de 1945 en el Gran Salón del Conservatorio de Moscú por la Orquesta Sinfónica Estatal de la URSS, dirigida por el propio Prokófiev, en un contexto histórico marcado por el avance del Ejército Rojo hacia Alemania. Recibida con entusiasmo, se convirtió en una de sus obras más populares y rápidamente se incorporó al repertorio sinfónico internacional.