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MÁLAGA, 21 Mar. (EUROPA PRESS) -
El Ayuntamiento de Málaga, a través de Limpieza de Málaga SAM (Limasam), consolida su apuesta por la gestión sostenible de residuos con una nueva fase de la campaña 'La orgánica es vida, separa al marrón', que abarca tanto acciones de información y concienciación ciudadana sobre el uso del contenedor marrón y la ampliación de la prueba piloto de recogida puerta a puerta de los residuos orgánicos del sector hostelero.
Así, esta estrategia está diseñada para transformar la gestión de biorresiduos en dos niveles: proporcionando una logística avanzada para los establecimientos hosteleros y comercios --grandes generadores--, y acompañando a la ciudadanía en la correcta utilización del nuevo contenedor marrón.
La campaña está cofinanciada por la Unión Europea-Fondos Next Generation UE, en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, ha indicado el Ayuntamiento de Málaga en un comunicado.
EJES
La campaña, que se ha iniciado esta semana, se divide en tres ejes principales de intervención presencial. En concreto, acompañamiento personalizado, donde un equipo de educadores ambientales realizará un itinerario informativo con cada establecimiento hostelero.
Asimismo, puntos informativos estratégicos. Al respecto, han señalado que se instalarán carpas y expositores itinerantes en las principales zonas de afluencia.
También asesoramiento a pie de contenedor. Los educadores estarán presentes de forma estratégica en las islas de contenedores. Su labor consiste en guiar a los ciudadanos en el momento preciso del depósito de los residuos, explicar qué materiales se consideran impropios y fomentar el uso de bolsas compostables.
Además, se desarrollarán otras actuaciones como complemento a estas acciones de calle, entre ellas un programa de sesiones informativas dirigidas a colectivos y asociaciones, formaciones a través de webinars y diversas actividades de dinamización lúdica y participativa que recorrerán distintos puntos de la ciudad.
Esta segunda fase de la campaña tiene como objetivo también seguir reforzando y potenciando la prueba piloto de recogida. Así, como novedad, en esta nueva etapa se va a ampliar su cobertura, actualmente en el centro histórico, con la incorporación de establecimientos de la zona del Soho y de chiringuitos de la zona oeste.
Para ello, primero se llevará a cabo una campaña informativa con dichos establecimientos, en la que se les explicará este servicio. Una vez finalizada, tendrán a su disposición un canal de contacto directo con Limasam, mediante el cual cada establecimiento comunica y avisa de la necesidad de que sus residuos orgánicos sean recogidos.
El servicio comprende de lunes a domingo de 11.00 a 18.00 horas para atender las horas punta de la hostelería, así como de mayor tránsito peatonal. En el caso de los chiringuitos de la zona oeste, se establecerá un recorrido predeterminado.
Este sistema fomenta la sostenibilidad urbana, evita la acumulación de bolsas en la vía pública y facilita la labor diaria de los profesionales del sector.
El importe de esta iniciativa es de 276.295,27 euros, cofinanciado en un 90% con fondos Next Generation y el 10% de aportación del Ayuntamiento de Málaga.
COMPROMISO CON LA ECONOMÍA CIRCULAR
Por otro lado, el Ayuntamiento ha recordado que esta campaña se encuadra en las acciones municipales puestas en marcha para dar cumplimiento a la normativa europea que establece reciclar el 55% de los residuos municipales. Al separar la orgánica, Málaga transforma residuos orgánicos en compost de alta calidad, reduciendo significativamente las emisiones de gases de efecto invernadero.
Con esta iniciativa, el Ayuntamiento de Málaga reafirma su compromiso con la economía circular y la sostenibilidad, avanzando de forma decidida y alineándose con los objetivos europeos en materia de reciclaje.
El éxito de este modelo implica la colaboración de la ciudadanía, a la que se invita a participar activamente, informarse a través de los educadores ambientales y hacer uso correcto del contenedor marrón para transformar los residuos en recursos.
Así, se espera que se aumente la recogida selectiva de la fracción orgánica, incrementando las tasas de reciclaje y, por tanto, los beneficios asociados a ello. Entre otros, obtener una fuente de energía renovable aprovechando el metano que se desprende durante su descomposición; mejorar la calidad del aire y mitigar los efectos del cambio climático al reducir las emisiones de gases de efecto invernadero; y avanzar hacia los objetivos ambientales europeos.