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MÁLAGA, 14 May. (EUROPA PRESS) -
Agentes de la Policía Nacional han detenido en la localidad malagueña de Marbella, concretamente en el barrio de Las Albarizas, a once personas y han logrado la desarticulación de varios puntos de venta de droga.
El dispositivo se ha desarrollado en el marco de un operativo policial ejecutado en dos fases, marcadas por la dificultad de acceso al lugar y la existencia de túneles subterráneos que comunicaban las viviendas utilizadas para el negocio ilícito.
Durante la primera fase, desarrollada a principios de año, se logró la detención de tres personas dedicadas a la distribución y venta de sustancias estupefacientes, así como la captación de clientes, ha indicado la Policía Nacional en un comunicado.
Recientemente, se ha llevado a cabo la segunda fase de este dispositivo, con el objetivo de erradicar la actividad delincuencial asentada en la zona, mediante la cual se han producido ocho detenciones más y cinco registros domiciliarios.
Con estos operativos policiales se han incautado 133 gramos de hachís, 111 de marihuana, 3,08 de tussi y 5,76 de cocaína, así como más de 2.400 euros en efectivo.
FASE SEGUNDA DEL DISPOSITIVO
Investigadores del Grupo de Estupas 2 de la localidad de Marbella, tras ser conocedores de la existencia de varios puntos de venta de sustancias estupefacientes --cocaína, hachís y marihuana-- y de nuevas ocupaciones de inmuebles para fines delictivos en la barriada de Las Albarizas, dirigieron un operativo con el fin de corroborar tales informaciones estableciendo dispositivos de vigilancia para recabar los indicios necesarios y restablecer la normalidad en la zona.
En concreto, el objeto de esta investigación se centró en cinco domicilios situados en un mismo bloque, donde integrantes de una familia se encargarían de la venta directa de la sustancia, además, utilizaban a su vez a diversas personas encargadas de la venta al consumidor; se trata de un perfil que cambiaba con frecuencia y que se caracterizaba por no vivir en los domicilios investigados con la finalidad de evadir o dificultar cualquier tipo de control policial.
Asimismo, otros domicilios serían utilizados como zona de almacenamiento de la sustancia con la que a diario se suministraba a los puntos de venta.
Para evidenciar todas las informaciones, los agentes levantaron más de 40 actas de aprehensión de drogas en las inmediaciones; los dispositivos de vigilancia destacaron por la dificultad de observación directa en la zona, así como la rapidez de los investigados para mover las sustancias, que iban trasladando para su venta contribuyendo así a dificultar a los investigadores una posible incautación de la misma.
De hecho, los miembros del clan investigado establecían verdaderas vigilancias desde los balcones o en las inmediaciones obstaculizando por distintas vías la labor policial. La venta de la droga se realizaba dentro del propio bloque, quedando constatado un mismo patrón delictivo, por ejemplo la coincidencia en la envoltura de la dosis.
Tales indicios posibilitaron la autorización judicial de cinco entradas y registros domiciliarios de manera simultánea, llevadas a cabo por miembros del Grupo de Estupas 2 de la Brigada Local de Policía Judicial de Marbella en la que, además, participaron agentes de dicha brigada, agentes de UPR de dicha localidad y sus homólogos de la Comisaría Provincial de Málaga. Se contó también con la Unidad Aérea, Subsuelo y Guías Caninos.
TÚNELES SUBTERRÁNEOS PARA EVADIR LA ACCIÓN DE LA JUSTICIA
Durante la actuación policial se logró la localización de una nueva red de túneles, ubicados en los subterráneos de todo el barrio de las Albarizas, túneles utilizados frecuentemente por las personas que cometen ilícitos penales y que habitan en dicha zona como método para evadirse de la acción de la justicia, así como modo de ocultación de la droga y otros efectos derivados de dicha actividad.
Tras efectuar los registros fueron detenidas ocho personas a las cuales se les imputan delitos de tráfico de drogas. Durante dicha intervención los agentes incautaron, en su mayoría, armas blancas, sustancias estupefacientes y 1.474,74 euros en efectivo.
INICIO DEL DISPOSITIVO POLICIAL
Como prueba de la labor preventiva y de vigilancia en la zona, a principios de año dicho grupo investigativo lideró un operativo con el mismo objetivo: desarticular puntos de venta de droga. En esta ocasión los agentes constataron la existencia de una red de venta con diversas personas como intermediarios, algunos familiares entre sí y otros conocidos por los investigadores como reincidentes delincuenciales.
Estos intermediarios tendrían funciones claramente marcadas, desde la distribución de la sustancia, la vigilancia de la zona o la detección de los propios investigadores, así como de otros miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad.
El principal investigado sería el encargado de la venta de la sustancia, lo que hacía desde la verja de un local y oculto tras la misma, suministrando dicha sustancia a los compradores que se asomaban por alllí.
No obstante, las investigaciones revelaron que los métodos de actuación iban variando, pues en ocasiones se servía de otras personas de confianza para materializar la venta o realizar funciones de intermediarios, mientras que otros familiares observarían cómo se realizaban las transacciones en los alrededores. Funciones claramente delimitadass y organizadas con vistas a evadir la acción de la justicia.
Tras constatar las informaciones mediante la realización de ocho actas de aprehensión de droga, los agentes observaron cómo una mujer, la cual resultó detenida, facilitaba la venta de droga, realizaba funciones de recepción de compradores y transportaba la sustancia, usando para todo ello maniobras de distracción con cambios de ropa en el mismo día, cambiando su apariencia con el exclusivo fin de dificultar su seguimiento y localización.
Impedimentos para los agentes investigadores que se suman a otros contratiempos como la existencia de fumaderos, pisos y locales ocupados, zonas que cuentan con gran cantidad de salidas, aguadores que vigilan quien entra y sale cuya misión es la de alertar de la presencia policial.
Con todos estos datos confirmados por la labor investigativa se solicitó una entrada y registro a principios de año que dio como resultado la detención de tres personas por tráfico de drogas y la intervención de instrumentos para la confección y distribución de dosis, armas blancas, sustancias estupefacientes y un total de 965 euros.