CORDOBA 28 Mar. (EUROPA PRESS) -
Ana María Ortiz, hermana no biológica de Laura Navarro, a quien su marido, José Manuel J.R., supuestamente apuñaló hasta la muerte el 6 de febrero de 2004 en una plaza de la capital cordobesa, declaró hoy en el desarrollo de la vista oral que Laura tenía miedo de él, no quería quedarse sola e incluso llegó a decir que era un asesino.
La testigo, que estaba junto con la víctima en el momento de los hechos, afirmó que vio cómo el acusado mató a su hermana, que el ataque fue por la espalda y que ella no tuvo ninguna opción de defenderse, si bien momentos antes, "él estaba tranquilo, lo que no hizo sospechar que pudiera hacer nada".
Según explicó la hermana de la fallecida, la pareja de Laura y José Manuel "era normal, se querían" y no vio nada raro hasta los dos últimos meses antes de su muerte, cuando ella nunca quería estar sola y estaba "triste y seria".
De este modo, dos días antes del suceso, el 4 de febrero, Ana María y otro de sus hermanos, Ricardo, acudieron al domicilio de la pareja tras recibir una llamada de Laura, quien les dijo que la sacaran de allí "porque se iba a volver loca". Ana María le preguntó a José Manuel qué había ocurrido para que su hermana se encontrara en ese estado a lo que él respondió, según esta testigo, que "la había dejado mucho", de lo que Ana María entendió que "se había acomodado a consecuencia del matrimonio".
Esa noche, Laura durmió en el domicilio de su hermana y por la mañana dijo que se encontraba nerviosa, "no quería que la dejáramos sola, tenía miedo y no quería ver a su marido ni hablar con él". Así, posteriormente, el día de su muerte, el 6 de febrero, Laura y su hermana empezaron los trámites de la separación, por lo que acudieron a la Policía donde Laura afirmó que aunque no había sufrido maltrato físico, "psicológicamente estaba fatal y no quería saber nada más de él".
Posteriormente, la víctima se dirigió con Ana María al domicilio de sus padres, donde en un esquina de la calle le esperaba José Manuel y "venía tranquilamente con una mano metida en el bolsillo de delante y Laura, descompuesta, me dijo que no le abriera la puerta del portal porque era un asesino, pero nunca sospeché que pudiera llevar algo escondido debajo de su chaqueta".
Sin embargo, José Manuel consiguió entrar al domicilio después de que el padre de la víctima abriera la puerta, se pusieron a discutir y ella le dijo que "no volvería con él ni muerta". El salió del domicilio y se escondió hasta que salieron nuevamente de la casa, las persiguió por las escaleras sin apariencia de nerviosismo y una vez en la calle, ella estaba de espaldas, la giró y la apuñaló en el corazón.
En ese momento, según apuntó la hermana, el acusado "no dudó, lo vi con rabia y con cara de ensañamiento pero no era la cara de un loco. Yo intenté evitarlo, pero él hacía fuerza para continuar".
Según comentó Ana María, él la amenazó en varias ocasiones con tirarse por la ventana y Laura no tenía libertad de movimiento hasta el punto de que le escondieron el cargador del móvil para que no pudiera hacer llamadas telefónicas. La hermana abandonó la sala tras llamar al acusado "asesino".
Por su lado, otro de los hermanos de la fallecida, que también declaró hoy en el juicio, señaló que el marido de Laura se encontraba en la mañana del 5 de febrero nervioso porque ella le había dicho que no quería estar con él y aunque nunca había visto agresivo al acusado, en varias ocasiones le había comentado que "si Laura no era para él no lo era para nadie".
Ricardo comentó también que ninguno de los dos explicaron qué les pasaba, pero Laura le dijo que "la tuvo encerrada, le escondió el móvil y que no la quería como mujer". El hermano añadió que José Manuel finge la amnesia que ayer alegó.
Por su parte, un vecino declaró que salía de su casa cuando escuchó a Ana María pedir socorro y gritar que querían degollarla. Cuando llegó al lugar ella estaba intentado retirar al agresor, que estaba sobre la víctima, mientras que él sujetó la mano en la que el acusado tenía el cuchillo hasta que lo soltó y se marchó del lugar al llegar un segundo vecino que le empujó.
Los hechos ocurrieron en los primeros días de febrero de 2004, cuando Laura Navarro decidió abandonar su casa dos días antes de su muerte e iniciar los trámites para separarse de su marido. Horas después, Laura Navarro, que iba acompañada por su hermana menor, se encontró en la calle con el acusado, quien, tras una breve conversación sobre la situación económica de la pareja, la apuñaló con un cuchillo de cocina que llevaba escondido entre la ropa, clavándoselo primero por la espalda y luego en el pecho, procediendo minutos después a arrojarse al vacío desde su casa, en un sexto piso.
José Manuel resultó herido grave y le quedaron importantes secuelas permanentes que le mantienen en una silla de ruedas y que determinaron, inicialmente y durante meses, su tratamiento en el Hospital para Parapléjicos de Toledo.