Acusado del asesinato de Olivares (Sevilla) pide al jurado que "se centre en pruebas" porque se han dicho "mentiras"

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EUROPA PRESS - Archivo
Publicado 17/05/2019 15:53:40CET

SEVILLA, 17 May. (EUROPA PRESS) -

El hombre acusado de asesinar a su ex pareja sentimental en el mes de octubre de 2016 en la localidad sevillana de Olivares, que responde a las iniciales de J.M.R.M., ha utilizado su derecho a la última palabra en el proceso que le enjuicia y ha pedido al jurado popular que, a la hora de realizar su veredicto, "se centre en las pruebas", ya que durante el juicio "se han dicho muchas mentiras".

Asimismo, el acusado ha aprovechado su última palabra apara reiterar su "más profundo pésame" a la familia de la fallecida y ha indicado que "no tenía la intención" de que los hechos sucedieran tal y como ocurrieron. Además, ha querido pedir "perdón infinito" a sus hijos a los que ha subrayado "salvo" en esa ocasión "nunca" les ha hecho y les hará "ningún perjuicio".

Antes de la última palabra de J.M.R.M., las partes personadas han leído sus informes finales donde la Fiscalía y la acusación particular --ejercida por la Junta de Andalucía y la familia de la fallecida-- han manifestado que los hechos que se están enjuiciando constituyen "un claro caso de violencia de género". Así, la representante del Ministerio Público ha indicado que el móvil del crimen fueron "los celos" y que el encausado cometió el crimen porque la víctima "rompió la relación sentimental" que mantenían.

En esa línea, la letrada de la Junta ha señalado que durante la vista se han mostrado "claras muestras" de que el incidente ocurrido en la localidad aljarafeña de Olivares corresponde a un "crimen machista". De esta manera, ha señalado el testimonio del oficial de la Guardia Civil encargado de la instrucción donde señaló que el Sistema Integrado de Gestión Operativa (SIGO) tenía registrado varios antecedentes de violencia de género con respecto a J.M.R.M. y ha recordado la testificación de la asistente social que atendió a la víctima que indicó que le había transmitido que "temía por su vida".

De otra parte, el otro letrado de la acusación particular ha subrayado que en este sucesos "se cumplen" las tres pautas que determinan que ha habido violencia de género. Así, ha detallado que ha habido una evolución en la conducta del agresor "pasando de violencia psíquica a violencia física", que "tras la tormenta siempre viene la calma", indicando que el acusado siempre hizo por reconciliarse con la víctima tras incidentes puntuales, y, por último, que ha quedado acreditado "el férreo control" y "el acoso continuo" de J.M.R.M. con declaraciones de testigos que señalan que "hasta le inspeccionaba la ropa interior".

Por último, la defensa ha rechazado el punto de vista de las acusaciones recalcando que "no ha habido pruebas fehacientes" para indicar que ha existido episodios de violencia machista. Así, ha pedido al jurado que se centren "únicamente en las pruebas" y no "en comentarios y suposiciones" que no han quedado "debidamente" contrastadas, al tiempo que le ha recordado el principio de 'in dubito pro reo' --concepto que aboga por favorecer al acusado en caso de duda--.

Con todo, ha señalado que "no procede" culpar a su representado por un delito de asesinato ya que "no ha quedado acreditado" que la víctima "no podía defenderse" y que el ataque que sufrió "fuera sorpresivo", aspecto último, en el que ha recogido, para apoyar su tesis, testimonios de testigos que vieron una discusión previas a la muerte. Además, ha señalado que concurre aplicarle la circunstancia atenuante de arrebato al referirse al informe pericial de los psiquiatras que indicaron que el acusado "presentaba una reacción vivencial anormal" que le hacía estar "muy angustiado" al entender que sus hijos "estaban en peligro" con la nueva pareja de su madre y "si no hubiera estallado cuando cometió el crimen", lo hubiera hecho "en otro momento".

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