Imagen de archivo de un poste de electricidad - IBERDROLA
BRUSELAS 17 Jul. (EUROPA PRESS) -
La Comisión Europea ha propuesto este viernes duplicar en catorce años el peso de la electricidad en el consumo energético de la Unión Europea, actualmente estancado en torno al 23%, mediante un plan que plantea reducir su carga fiscal frente al gas, extender los contadores inteligentes y acelerar la instalación de bombas de calor, vehículos eléctricos y tecnologías industriales alimentadas por esta fuente.
"Queremos que los precios reflejen la realidad: lo verde es más barato y más inteligente; la dependencia es cara", ha afirmado la vicepresidenta del Ejecutivo comunitario para una Transición Limpia, Justa y Competitiva, Teresa Ribera, quien ha advertido de que cada año de retraso supone más costes, una mayor exposición a crisis externas y nuevas oportunidades perdidas para la economía europea.
El Ejecutivo comunitario pretende así que la electricidad sustituya progresivamente a los combustibles fósiles en las fábricas, los edificios y el transporte, para lo que fija como objetivos que al menos el 50% de los consumidores disponga de sistemas de medición inteligente del consumo en 2030 y que la capacidad de almacenamiento alcance los 200 gigavatios ese mismo año.
La iniciativa parte de la premisa de que aumentar la generación renovable y nuclear no bastará si la electricidad producida no gana peso en el consumo final, por lo que Bruselas quiere actuar también sobre los impuestos, las redes y el precio de tecnologías como las bombas de calor o los coches eléctricos.
"Desde el cierre del estrecho de Ormuz, Europa ha pagado más de 50.000 millones de euros adicionales por la energía sin recibir una sola molécula más", ha advertido el comisario europeo de Energía y Vivienda, Dan Jorgensen, que además ha defendido que esa factura demuestra la vulnerabilidad económica derivada de la dependencia exterior.
Según ha señalado, la UE necesita sustituir las "moléculas negras, caras y contaminantes" por "electrones limpios, baratos y producidos en Europa", tanto para reducir sus importaciones como para mejorar la competitividad y avanzar en la lucha contra el cambio climático.
MENOS IMPUESTOS A LA ELECTRICIDAD
Una de las principales medidas del plan consiste en exigir que la electricidad soporte una carga fiscal inferior a la del gas, una diferencia que Bruselas considera necesaria para corregir el actual desequilibrio entre ambas fuentes y reducir las facturas de los consumidores.
La Comisión presentará además antes de que termine el año nuevas medidas para retirar progresivamente las subvenciones a los combustibles fósiles, cuyo importe cifra en unos 100.000 millones de euros anuales, al considerar que el dinero público no debe seguir financiando la dependencia energética del exterior.
El Ejecutivo comunitario quiere igualmente aprovechar mejor las infraestructuras existentes mediante tarifas de red que premien la flexibilidad y animen a hogares y empresas a consumir electricidad cuando sea más barata y exista una menor presión sobre el sistema.
Con esta medida, el Ejecutivo comunitario pretende evitar ampliaciones "innecesarias y costosas" de las redes y rebajar los gastos que soportan las industrias con un elevado consumo energético.
ELECTRIFICAR LA INDUSTRIA
En el ámbito industrial, la Comisión sostiene que ya es "técnicamente posible" sustituir combustibles fósiles por electricidad en el 60% de la demanda energética, mediante soluciones como hornos eléctricos y calderas alimentadas por esta fuente.
Para acelerar esas inversiones, elaborará hojas de ruta específicas para cada sector y tratará de mejorar el acceso de las empresas a distintas fuentes de energía baja en carbono, además de utilizar parte de los ingresos del mercado europeo de emisiones para financiar la transformación.
BOMBAS DE CALOR Y VEHÍCULOS ELÉCTRICOS
En los hogares, oficinas y edificios públicos, el Ejecutivo comunitario quiere elevar de forma significativa la instalación de bombas de calor antes de 2030 y facilitar su financiación para sustituir progresivamente las calderas de gas.
Según los cálculos expuestos por Jorgensen, este cambio puede reducir hasta un 60% la factura media de calefacción de las viviendas de los europeos, además de permitir su refrigeración los meses más cálidos.
La Comisión plantea para ello reducir el riesgo financiero de las inversiones y ofrecer a los consumidores presupuestos e información comparables, con el fin de facilitar la elección entre las distintas tecnologías disponibles.
El documento recoge igualmente nuevas medidas de apoyo a los vehículos eléctricos y propone extender los programas de arrendamiento social que ya aplican algunos Estados miembro para facilitar el acceso de los hogares con menos recursos a automóviles y otras soluciones eléctricas.