Actualizado 09/12/2014 17:03 CET

España y otros 10 países fracasan con la tasa Tobin

Moscovici todavía ve "realista" que el nuevo impuesto se ponga en marcha el 1 de enero de 2016

   BRUSELAS, 9 Dic. (EUROPA PRESS) -

   España y otros 10 países -entre los que se encuentran Francia, Alemania e Italia- han constatado este martes su fracaso en el objetivo que se habían fijado de lograr un acuerdo sobre la tasa a las transacciones financieras este año debido a las diferencias sobre cómo gravar los derivados. Ello dificulta que el nuevo impuesto pueda empezar a aplicarse en 2016, tal y como estaba previsto.

   "Continuamos comprometidos a seguir trabajando duro y encontrar soluciones concretas para un primera fase de la tasa, aunque probablemente no será para finales de este año, sino para principios del siguiente", ha anunciado en un debate público el ministro de Finanzas francés, Michel Sapin, que ha actuado como portavoz de los 11 países.

   Sapin ha dicho que un acuerdo es "importante no sólo porque se trata de una herramienta para combatir la especulación, sino porque sería una señal muy positiva para el trabajo futuro sobre la armonización fiscal en Europa".

   El comisario de Fiscalidad, Pierre Moscovici, ha indicado que la fecha del 1 de enero de 2016 para poner en marcha la tasa a las transacciones financieras sigue siendo "realista" y ha ofrecido a los Estados implicados la asistencia técnica del Ejecutivo comunitario para avanzar.

   Por su parte, el ministro de Economía, Luis de Guindos, ha explicado que hay dos cuestiones en las que ya se ha alcanzado un compromiso. En primer lugar, el gravamen se aplicará según el principio de emisión "matizado por la residencia". "Eso le viene bien a los países grandes pero después se compensa a los países pequeños", ha señalado.

   El segundo punto en el que hay acuerdo entre los 11 países es que, durante la primera fase, la tasa gravará la compraventa de acciones cotizadas en el mercado al contado.

   "Donde nos encontramos con atascos es en el mercado de derivados", ha admitido Guindos. "Había líneas rojas de muchos países, con muchas limitaciones, y encontrar un mínimo común denominador era prácticamente imposible", ha explicado.

   Según la propuesta de Bruselas, la tasa gravará con un 0,1% las transacciones de acciones y bonos y con un 0,01% las de derivados.

   Bruselas calcula que la tasa aplicada en 11 países permitiría recaudar, si se gravan todos los instrumentos, entre 30.000 y 35.000 millones de euros al año, de los cuales alrededor de 5.000 millones en España. El objetivo de esta iniciativa es reducir las operaciones especulativas y hacer que la banca contribuya de forma equitativa a los ingresos públicos.

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