MADRID, 19 Ago. (EUROPA PRESS) -
El 39% de los españoles opina que el fraude fiscal es una conducta generalizada, frente a un 61% que considera que, aunque existen engaños a Hacienda, el pago de impuestos se realiza de un modo bastante correcto.
Estas son algunas de las conclusiones que se desprenden del último barómetro fiscal que elabora el Instituto de Estudios Económicos (IEE) para el Ministerio de Economía y Hacienda y para el que se han mantenido entrevistas personales a partir de una muestra de 1.500 ciudadanos a lo largo de 2007.
Pese a que la cifra de personas que consideran que el fraude fiscal está muy extendido es elevada, se trata de una cota diez puntos porcentuales inferior a la registrada un año antes y del nivel más bajo desde 2000.
La percepción de que el fraude fiscal está muy generalizado es más común entre agricultores y asalariados, con un 45%, mientras que el porcentaje de los que opinan lo contrario aumenta entre los empresarios (67%), profesionales (61%) e inactivos (66%).
Por colectivos, el 45% de los encuestados opina que los empresarios son los que defraudan más habitual y sistemáticamente a la Hacienda pública, seguidos de los profesionales liberales (16%) y autónomos (15%), cuya actividad, al estar sometida a un menor control por parte de la administración, ofrece mayores oportunidades para la evasión.
Por el contrario, los asalariados mantienen la conducta fiscal más honesta, al estar controlada la parte más importante de sus ingresos mediante el sistema de retenciones salariales.
GANAN TERRENO LAS CAUSAS ECONÓMICAS DEL FRAUDE.
Respecto a las causas del fraude fiscal, la falta de honradez y conciencia cívica explicaría el fraude en el 22% de los casos, seguida de una presión fiscal excesiva (18%), la ineficaz lucha contra el fraude fiscal (16%), la necesidad de 'trampear' para salir adelante (16%), la sensación de impunidad (16%) y lo inadecuado de los servicios y prestaciones en comparación con lo que se paga por ellos (13%).
De este modo, las causas económicas (presión fiscal excesiva y necesidad de 'trampear') han experimentado "un brusco ascenso" hasta situarse en el primer puesto por primera vez desde 2003.
En cuanto a los tipos de fraude, el más perjudiciales la economía sumergida, es decir, mantener actividades económicas ocultas a Hacienda y a la Seguridad Social (22%), seguido de la falta en el pago del Impuesto sobre Sociedades (20%) y en el ingreso en Hacienda del IRPF retenido a los trabajadores (19%).
Por otro lado, hasta un 49% de los encuestados justifica, de un modo u otro, la conducta defraudadora basándose, en un 41% de los casos, en que son las circunstancias las que obligan a defraudar para salir adelante. Entre aquellos que justifican el fraude fiscal, un 65% de los agricultores, un 51% de los asalariados, un 49% de los empresarios, un 47% de los inactivos y un 45% de los profesionales liberales.
EL FRAUDE FISCAL DURANTE LA ÚLTIMA DÉCADA.
Por otro lado, el 51% de los españoles cree que el fraude fiscal ha aumentado en los últimos diez años, lo que supone siete puntos menos que un año antes (58%).
El estudio concreta que el 18% de los encuestados opina que el fraude fiscal ha aumentado bastante en la última década, mientras que un 33% considera que se ha incrementado algo. Frente a estos, un 41% cree que ha disminuido algo y un 8% que ha caído bastante.
El porcentaje de ciudadanos que consideraban que el fraude iba en aumento decreció entre 1995 y 1999 desde el 59% al 24% para incrementarse en los dos años siguientes hasta el 54%. Si bien, desde 2002, este porcentaje se ha situado por debajo del 50%, hasta el año 2006, cuando se disparó hasta el 56%. El año 2007 ha supuesto una vuelta a los niveles medios de los últimos años tras una caída de 7 puntos porcentuales, hasta el 51%.
IMAGEN CORPORATIVA DE LA HACIENDA PÚBLICA.
Por otro lado, el informe concluye que los españoles siguen encontrando dificultades para comprender la normativa fiscal y cumplimentar las declaraciones tributarias, por lo que continúa siendo minoritaria (14%) la proporción de contribuyentes que cumplimentan por sí mismos las declaraciones tributarias, frente a la mayoría de los que recurren a ayudas externas (86%).
Con todo, predomina una imagen claramente positiva de la capacidad que tienen los servicios de la Agencia Tributaria para resolver los problemas de los contribuyentes.
En otro orden de cosas, la mayoría de la población piensa que el Estado central es el responsable de los diversos servicios públicos, y, especialmente, de las prestaciones sociales, si bien los ciudadanos son más proclives a que las comunidades autónomas adopten un mayor protagonismo en estos asuntos.