El FMI adelanta a 2029 su previsión de que la deuda mundial subirá hasta el 100% del PIB

Destaca la trayectoria de reducción de la deuda prevista para España y las reformas específicas para sortear la polarización política

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Europa Press Economía Finanzas
Actualizado: miércoles, 15 abril 2026 17:53

MADRID, 15 Abr. (EUROPA PRESS) -

La deuda pública mundial en relación al tamaño de la economía global seguirá incrementándose durante los próximos años y podría alcanzar el 100% del PIB para 2029, un nivel que solo se había registrado tras la Segunda Guerra Mundial, según las nuevas previsiones del Fondo Monetario Internacional (FMI), que adelanta así un año su previsión al respecto.

En la última edición del informe 'Monitor Fiscal', la institución multilateral destaca que, si bien la economía global mostró resiliencia, "la situación fiscal ha empeorado", después de que la deuda pública mundial alcanzase el 93,9% en 2025, mientras que el déficit presupuestario global fue del 5% del PIB.

"Incluso en países donde la dinámica de la deuda ha mejorado, los niveles de deuda pública en muchos casos se mantienen por encima de los máximos alcanzados durante la crisis de la Covid-19", señala el FMI, recordando que los pagos de intereses han aumentado drásticamente en tan solo cuatro años, pasando del 2% a casi el 3% del PIB mundial, a medida que los gobiernos refinancian la deuda a vencimiento a los tipos actuales más altos.

Asimismo, los autores del informe advierten de que, además del elevado nivel de deuda, una preocupación fundamental es también la trayectoria de las políticas fiscales actuales en un escenario con tipos de interés más altos y mayor sensibilidad del mercado, lo que sugiere que "el margen para acomodar esta trayectoria se está reduciendo".

En este sentido, consideran que las presiones proteccionistas y la fragmentación geoeconómica siguen impulsando a los gobiernos hacia subsidios industriales y apoyo al comercio con resultados inciertos en términos de productividad, lo que aumenta el riesgo de que los saldos primarios no alcancen los niveles necesarios para estabilizar la deuda si el crecimiento es inferior al esperado.

Al mismo tiempo, advierten de que la inestabilidad interna agrava aún más las presiones fiscales, señalando un incremento del malestar social en todos los estratos de ingresos, que se asocia con un menor crecimiento y mayores déficits primarios, mientras que las presiones sobre la independencia de los bancos centrales, ya sean explícitas o implícitas, pueden elevar las expectativas de inflación y las primas de riesgo incluso para las economías con alta calificación crediticia, erosionando la credibilidad que mantiene controlados los costes de endeudamiento.

Por otro lado, el informe advierte de que la guerra en Oriente Próximo amenaza con reforzar la dinámica adversa de los precios de las finanzas y las materias primas -a través de tipos de interés globales más altos, la apreciación del dólar y el aumento vertiginoso de los precios de la energía-, exacerbando las presiones macroeconómicas en las economías emergentes y en desarrollo.

"El margen para un ajuste fiscal ordenado se está reduciendo", subraya el FMI, que recomienda medidas de consolidación concretas y bien planificadas en vez de objetivos ambiciosos a medio plazo para las economías avanzadas con grandes cargas de deuda.

En concreto, en el caso de Estados Unidos, para el que prevé un déficit de entre el 7% y el 8% del PIB a pesar de operar casi a plena capacidad, "sin que se vislumbre ningún plan de consolidación de la deuda", y se espera que la deuda alcance el 142% para 2031, la institución considera "ineludible" estabilizar la trayectoria de la deuda del país, lo que requerirá medidas "tanto en ingresos como en gastos", incluyendo los principales programas de prestaciones sociales.

En cuanto a China, el estudio señala que la expansión fiscal a corto plazo del gigante asiático, destinada a apoyar la demanda interna en medio de presiones deflacionarias, ha ampliado el déficit total del país a casi el 8% del PIB, y se espera que el desequilibrio seguirá siendo persistentemente elevado, lo que elevará la deuda china hasta el 127% del PIB para 2031.

ESPAÑA.

Respecto de España, el informe del FMI destaca que será junto a Japón y Canadá una de las economías avanzadas donde más se prevé que disminuya la ratio de deuda en relación al PIB durante el horizonte de proyecciones, que abarca hasta 2031.

En el caso español, el FMI prevé que la deuda pública bajará este año del 100% del PIB por primera vez desde 2019, situándose en el 98,2% del PIB, desde donde seguirá reduciéndose gradualmente en cada uno de los siguientes años del horizonte de proyecciones, hasta el 90,4% para 2031, lo que supondría un ajuste de 10 puntos porcentuales respecto del nivel de 2025 y la proporción más baja respecto del PIB desde 2012.

En cuanto a las proyecciones de déficit, las últimas previsiones a más largo plazo del FMI apuntan a que este bajará en 2026 al 2,1% del PIB desde el 2,5% de 2025, lo que supondría el mejor dato desde 2007, después de que el desequilibrio negativo llegase en 2020 a superar el 10% del PIB.

No obstante, en la actualización de primavera de sus proyecciones macroeconómicas, la institución multilateral contempla un repunte del déficit presupuestario de España al 2,3% en 2027, para estabilizarse en el 2,2% el resto de los ejercicios proyectados.

De este modo, España registrará durante todo el horizonte de proyecciones un déficit inferior al promedio de la zona euro, cuyo desequilibrio adverso oscilara del 3,3% del PIB previsto para 2026 al 3% para 2031, destacándose como la gran economía europea con un menor déficit.

En concreto, el FMI prevé que Alemania registrará durante el periodo de análisis un desequilibrio negativo del 3,8% en 2026, que pasará a ser del 3,7% en 2031; mientras que Francia contabilizará un déficit del 4,9% este año, que logrará reducir al 2,9% al final del horizonte de proyecciones. Italia, de su lado, parte de un déficit esperado del 2,8% en 2026, que mantendrá relativamente estable hasta 2031, cuando el FMI anticipa un 2,7%.

Si bien en su informe 'Monitor Fiscal', la institución no dedica particular atención a la economía española, los autores señalan que "cuando la polarización política complica las reformas generales, las iniciativas de eficiencia específicas, como las reformas de la administración pública digital en España, pueden crear margen fiscal con menores costes sociales y políticos".

 

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