RSC.- La explotación laboral afecta en Bolivia a más de 300.000 niños, según un Informe del Instituto de Estadística

Es el 10% de los menores del país, que, en zonas rurales se dedican a la agricultura y la minería y en zonas urbanas al sector servicios

Europa Press Economía Finanzas
Actualizado: jueves, 4 agosto 2005 15:59

MADRID, 4 Ago. (EUROPA PRESS) -

Más de 300.000 niños en Bolivia sufren condiciones de explotación en el mercado laboral pese a que la ley y los Acuerdos Internacionales prohíben expresamente el trabajo infantil y a que supone para los menores graves consecuencias para su desarrollo integral.

Según datos de un Informe oficial realizado por el Instituto Nacional de Estadística boliviano (INE) y UNICEF, estos menores de entre 7 y 17 años, que no disfrutan de su derecho a la educación, a la protección social y a la diversión propia de su edad, trabajan actualmente en el país en situación precaria, en jornadas que superan las 48 horas semanales --por encima incluso del horario de trabajo marcado por ley para los adultos-- y por sueldo míseros claramente insuficientes para cubrir sus necesidades más elementales.

Según señala la investigación titulada 'Trabajo Infantil en Bolivia, Características y Condiciones' y recogido esta semana en el diario 'La Prensa', el 10% de la población infantil de Bolivia está sometido a este tipo de trabajos en el mercado laboral. Otro porcentaje no precisado de menores trabaja en su propio domicilio como mano de obra no remunerada, apoyando a su familia en labores domésticas y actividades informales.

Las zonas rurales albergan a la mayoría de los niños trabajadores de entre siete y 13 años, mientras que los adolescentes que trabajan explotados predominan más en zonas urbanas.

"Estos datos muestran que son los niños de las zonas rurales los que se insertan con mayor intensidad en el mercado de trabajo desde edades muy tempranas", señala el documento. Además, el Informe detecta también que, pese a que las niñas empiezan a trabajar antes, ganan menos que los varones.

De acuerdo con la investigación, en las zonas urbanas, cerca de tres cuartas partes de los menores trabajan en el sector servicios, mientras que en las zonas rurales más de tres cuartas partes de ellos se dedican a alguna actividad agrícola o minera.

Respecto a la jornada laboral, la investigación indica que los menores que trabajan en la zona urbana lo hacen más de 48 horas a la semana y por salarios por debajo de los 54 dólares mensuales (algo más de 43 euros), que es el sueldo mínimo nacional.

AREAS DE TRABAJO Y ACTIVIDADES

En las zonas urbanas del país, más del 70 por ciento de los niños y adolescentes trabajadores realizan actividades en el comercio y los servicios, la mayor parte de ellos en condiciones difíciles para su salud y posterior desarrollo. A diferencia de las zonas urbanas, en las rurales los menores que trabajan se dedican sobre todo a actividades primarias.

Las actividades de transformación industrial y de la construcción, catalogadas en el sector secundario, son eminentemente masculinas. Independientemente del tramo de edad, en ese tipo de trabajos participan el 24 por ciento de niños y más del 36 por ciento de los adolescentes varones. En algunos casos esta población también se dedica a la venta y al trabajo de reparación de automóviles.

En las zonas rurales es absolutamente predominante el sector primario de la economía, como las labores agrícolas o la minería. El 81 por ciento de los menores de entre siete y 13 años se dedica a esa actividad frente a un 70 por ciento de los adolescentes. También se observa que la mayoría de las niñas del área rural se dedica a actividades de cría y cuidado de animales; los niños se ocupan de la cosecha.

El Informe constata la existencia de 2.200 niños que declaran trabajar en la producción de la caña de azúcar, y ésta es una información censal, sin tener en cuenta que para esta labor "se utilizan para la fumigación plaguicidas que generan riesgo para la salud en los niños", señala el estudio.

La actividad terciaria es la que tiene mayor importancia en los menores. Representa el 74 por ciento del total de los trabajadores urbanos, y el 14 por ciento de los niños del área rural respecto al total de los menores trabajadores. La mayor parte de menores que trabajan en el sector terciario se dedican al comercio (45.000), seguido de servicios personales --como restaurantes y hoteles--, y servicios sociales.

CONDICIONES LABORALES

En general, las condiciones de trabajo de los menores son precarias, aunque existen sectores y zonas donde los niveles de explotación son más elevados.

Por ejemplo, un niño que trabaja en una panadería se tiene que levantar a las dos de la mañana; a las tres de la mañana empieza a amasar, porque a las cinco tiene que salir el pan. "Ese es un trabajo prohibido porque ese niño tendría que estar durmiendo y, como mucho, trabajar en la distribución del pan después de las ocho de la mañana", explica una de las autoras del estudio, Carmen Ledo.

Lo mismo sucede con niñas y adolescentes que trabajan como empleadas. Según la información recopilada, las chicas hablan de jornadas domésticas que superan las 12 horas al día.

Por su parte, el representante regional de UNICEF, Guido Cornale, se mostró preocupado por los datos revelados por el Informe y señaló que "estas actividades tienen implicaciones tremendas sobre la vida de estos menores, sobre todo en materia de violación de derechos como la educación y la salud" y llegando incluso a la explotación, la esclavitud y los trabajos forzados.

A su juicio, y para hacer frente a la lucha contra el abuso de los niños trabajadores "es necesario un compromiso decidido de todas las instituciones y las organizaciones que trabajan con menores". "Necesitamos poder dar respuestas a este sector en las dimensiones de respeto a los Derechos Humanos y preservación del capital humano", remarcó.

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