Economía/Macro.- La UE pedirá a EEUU en el G7 que controle la caída del dólar

El BCE dice que "nadie puede tener interés en tener problemas con los otros, pues también tendría un impacto en sí mismo"

Europa Press Economía Finanzas
Actualizado: martes, 20 enero 2004 20:02

BRUSELAS, 20 Ene. (EUROPA PRESS) -

La Unión Europea pedirá a Estados Unidos en la próxima reunión del G7 el 6 y 7 de febrero en Boca Ratón (Florida, Estados Unidos) que controle el curso de los tipos de cambio del dólar, ante la evidencia de que su caída frente al dólar afecta de forma negativa al comercio internacional y, en especial, a las exportaciones europeas.

Así lo pactaron ayer los ministros del Ecofin, que consideran que el interés de la UE ya no sólo es de disponer de un "euro fuerte" como se dijo hasta ahora, sino "estable" y que "corresponda a los fundamentos de la economía europea".

El mensaje será trasladado a la reunión de los países más industrializados del mundo (Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia, Gran Bretaña, Italia y Canadá) con la esperanza de que produzca mayor efecto sobre él que el de hoy sobre los mercados monetarios, cuando el curso de la moneda única volvía a repuntar hasta los 1,2569 dólares.

El G7 tendrá por tanto el aliciente de la posibilidad de que se ordene una intervención coordinada, como las que el G-7 realizó en el pasado sobre los mercados monetarios, la última vez en septiembre del 2000 para comprar euros.

El ministro francés de Finanzas, Francis Mer, indicó que el problema "es compartir juntos una problemática y ser juntos responsables". "Por ahora, es el resto del mundo quien ayuda a los americanos", dijo, al tiempo que reiteró que "todos sabemos que la situación es insostenible a largo plazo en términos de déficits presupuestarios y comerciales".

De cara al G7, "no se excluye nada", dijo Mer, aunque dijo no poder anticipar lo que saldrá de Boca Ratón. Aunque según los analistas es poco probable que el Departamento del Tesoro norteamericano acepte un movimiento a favor de un incremento del dólar durante un año de elecciones presidenciales, la UE ha querido destacar que la fortaleza del euro, que encarece sus exportaciones y reduce su comercio con el resto del mundo, se debe en realidad a un efecto rebote derivado de la debilidad del dólar.

En esta línea, el economista jefe del Banco Central Europeo (BCE), Otmar Issing, reiteró la posición expresada la semanas pasada por el presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, sobre la volatilidad del euro en los mercados de divisas, al afirmar que hay "un sentimiento de que todos los países y monedas estamos en el mismo barco y de que nadie puede tener interés en tener problemas con los otros, pues también tendría un impacto en sí mismo".

Además, Issing relacionó el supuesto impacto negativo de la alta cotización del euro con la falta de flexibilidad de las economías de los Doce. "El reciente debate sobre los posibles efectos adversos de la apreciación del euro, no hace sino recordarnos los problemas estructurales de la Eurozona", dijo.

Recordó al respecto que la zona euro sufre de una tasa de desempleo "inaceptablemente alta", al tiempo que el crecimiento del empleo y de la participación en los mercados laborales se mantiene "demasiado lenta". Asimismo, lamentó el "modesto" crecimiento de la productividad de los años 90 y advirtió del impacto del envejecimiento demográfico sobre el sistema de pensiones.

POSICION ESPAÑOLA

Por su parte, el secretario de Estado español de Economía, Luis de Guindos, reclamó estabilidad para la moneda única, al tiempo que destacó los efectos positivos de la fortaleza del euro, como por ejemplo, para limitar el impacto de la subida de los precios del petróleo.

Indicó que la preocupación de la Zona euro "no es tanto el temor al valor actual del euro, sino la velocidad de la apreciación del euro que se dio a finales del año pasado y en los primeros días de este año". El tipo de cambio del euro alcanzó la semana pasada los 1,29 dólares.

"La apreciación del euro --a diferencia de lo que ocurrió a fínales de 2000 y en 2001-- ha minimizado el impacto negativo de la subida del precio del petróleo y no sólo desde el punto de vista de la inflación sino que desde el punto de vista del crecimiento", añadió De Guindos.

Sin reducir la importancia de la demanda externa como motor de la economía, consideró "el problema es que aquí no hay demanda doméstica". "Y no es un problema de política monetaria, sino de reformas económicas, que faciliten confianza a los consumidores inversores europeos, además, fundamentalmente, de unas finanzas públicas saneadas y tener una estrategia clara de lo que es el marco presupuestario", manifestó el responsable económico.

De Guindos, que rechazó fijar un valor deseable para el euro, recordó que una moneda debe reflejar los fundamentos económicos de un país en relación con los de otro. "En estos momentos la apreciación del euro es consecuencia de una situación de desequilibrios en Estados Unidos, más que una apreciación endógena del euro como consecuencia de la evolución económica europea. Es consecuencia de la debilidad del dólar. El valor de equilibrio depende de cuales son los fundamentos económicos y las políticas macroeconómicas aplicadas", apuntó.

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