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BRUSELAS 11 Ago. (EUROPA PRESS) -
La Unión Europea comenzará a aplicar este miércoles sus nuevas reglas sobre envases y residuos de envases, que obligarán a avanzar hacia embalajes reciclables a partir de 2030 e introducirán progresivamente objetivos de reutilización y de contenido reciclado, además de medidas para reducir la cantidad de residuos generados en el bloque.
El nuevo Reglamento de Envases y Residuos de Envases sustituye el sistema actual, en el que cada Estado miembro aplica la normativa europea a través de su legislación nacional, por unas reglas comunes directamente aplicables en toda la Unión, con los mismos requisitos para las empresas independientemente del país en el que comercialicen sus productos.
Entre las primeras medidas que comienzan a aplicarse a partir del 12 de agosto figuran límites comunes a la presencia de sustancias de PFAS, conocidos como 'químicos eternos', en los envases destinados a entrar en contacto con alimentos, ante sus posibles efectos para la salud.
También se armonizan en todo el bloque conceptos como productor y fabricante y entran en aplicación nuevas obligaciones de información para garantizar la trazabilidad de los recipientes, de forma que las autoridades puedan identificar a su fabricante cuando detecten un producto que incumple las normas europeas.
En este último caso, Bruselas ha aclarado que la información requerida no tendrá necesariamente que aparecer directamente sobre el producto, sino que podrá incluirse en documentos de entrega o envío, por lo que las empresas no tendrán que modificar inmediatamente el etiquetado de los productos que ya comercializan.
MÁS RECICLAJE Y REUTILIZACIÓN A PARTIR DE 2030
El salto principal llegará a partir de 2030, cuando comenzarán a aplicarse requisitos para garantizar la reciclabilidad de los envases, junto con objetivos de reutilización y nuevas exigencias sobre el contenido reciclado de determinados embalajes de plástico.
Entre ellos, las nuevas reglas establecen, por ejemplo, que las botellas de plástico PET para bebidas deberán contener al menos un 30% de material reciclado en 2030, mientras que los distribuidores de bebidas deberán alcanzar un objetivo de reutilización del 10%, calculado sobre el volumen de productos que comercializan.
NUEVAS INDICACIONES PARA RECICLAR LOS ENVASES
La regulación también cambiará progresivamente la información que reciben los consumidores para reciclar los envases. Bruselas prevé presentar antes de final de año las reglas para establecer un sistema común de etiquetado que sustituya las distintas indicaciones utilizadas actualmente en los Estados miembro y permita identificar de la misma manera en toda la UE en qué contenedor debe depositarse cada residuo.
El reglamento sustituye el actual sistema basado en una directiva europea trasladada a las legislaciones nacionales por unas normas directamente aplicables en toda la Unión, con las que Bruselas busca eliminar las diferencias entre los requisitos que las empresas encuentran al comercializar un mismo envase en distintos países.
La Comisión reconoce, no obstante, que la adaptación supondrá costes iniciales para las compañías, aunque sostiene que la armonización permitirá reducirlos a largo plazo al evitar que tengan que modificar sus embalajes para ajustarse a las distintas exigencias nacionales.
"El Reglamento sustituirá las normas nacionales fragmentadas, difíciles de aplicar para los operadores económicos del mercado interior. Sin embargo, las nuevas normas también conllevan costes de adaptación, y hemos trabajado intensamente con los operadores del mercado para implementarlas de forma pragmática y sin burocracia", ha indicado la comisaria de Medio Ambiente, Resiliencia Hídrica y Economía Circular Competitiva, Jessika Roswall.
AVISOS ANTES DE SANCIONAR DURANTE LA ADAPTACIÓN
En este periodo inicial, Bruselas ha pedido a las autoridades nacionales que ante posibles incumplimientos de las obligaciones que empiezan a aplicarse este miércoles recurran primero a advertencias y concedan a las empresas un plazo para corregirlos, en lugar de imponer directamente sanciones o retirar sus productos del mercado.
La Comisión no ha fijado una fecha límite para esta aplicación gradual y ha explicado que el tiempo concedido para subsanar las irregularidades dependerá del tipo de incumplimiento, con el objetivo de que las empresas puedan adaptarse progresivamente a las nuevas exigencias.