MADRID, 9 Mar. (EUROPA PRESS) -
Las fuerzas de seguridad yemeníes han hecho un "uso excesivo y repetido de la fuerza" frente a los manifestantes predominantemente pacíficos que han protestado contra el presidente, Alí Abdulá Salé, durante el mes de febrero en Adén, segunda ciudad del país, según ha denunciado este miércoles la organización Human Rights Watch (HRW).
En su informe 'Días de baño de sangre en Adén', HRW afirma que al menos nueve personas, pero "posiblemente el doble", murieron y otras 150 resultaron heridas, entre ellas niños, después de que las fuerzas de seguridad dispararan con fusiles de asalto y metralletas contra los manifestantes.
La ONG, que ha investigado los sucesos ocurridos entre el 16 y el 25 de febrero, dice que la Policía y el Ejército también persiguieron y dispararon contra manifestantes que estaban tratando de huir de los enfrentamientos.
Asimismo, impidieron que médicos y ambulancias llegaran hasta los lugares donde tenían lugar las protestas, dispararon contra personas que trabajan de rescatar a víctimas y se llevaron pruebas, como casquillos, del lugar de los hechos.
"Disparar contra multitudes no es el modo de responder a protestas pacíficas", ha denunciado el subdirector para Oriente Próximo y el norte de Africa de HRW, Joe Stork. "Los gobiernos de la región y más allá deberían dejar claro a Yemen que la ayuda internacional llega con la condición de respetar los Derechos Humanos", ha añadido.
Por ello, HRW ha reclamado a las autoridades yemeníes que cesen inmediatamente "estos ataques ilegales" contra los manifestantes y se lleve a cabo "una investigación imparcial" sobre las víctimas ocurridas en Adén.
El informe de HRW está basado en 50 entrevistas a manifestantes heridos y a testigos de las muertes, familiares de los manifestantes muertos, médicos, sanitarios, y activistas de Derechos Humanos. Asimismo, la ONG también ha analizado el material de vídeo y fotográfico que han aportado testigos de las protestas, así como informes médicos y pruebas balísticas que los manifestantes recogieron en el lugar de los tiroteos.
Las fuerzas de seguridad emplearon gases lacrimógenos, balas recubiertas de goma y munición real, mientras que de acuerdo con los testigos los manifestantes estaban desarmados y en la mayoría de los casos no suponían una amenaza, si bien algunos de ellos sí lanzaron piedras contra los policías cuando trataron de dispersarles, relata la ONG.
Según HRW, la mayoría de los fallecidos fueron jóvenes y adolescentes --están documentados los casos de dos chicos de 17 y 16 años--, al igual que los heridos. Además, la organización dice tener constancia de casos de peatones que fueron abatidos o heridos por las fuerzas de seguridad. De hecho, un hombre falleció por un disparo mientras observaba las protestas desde la ventana de su casa.
Por otra parte, las fuerzas de seguridad detuvieron a decenas de manifestantes pacíficos y activistas del Movimiento Sureño --grupo separatista al que Saná ha acusado de estar detrás de las protestas-- en Adén durante el mismo periodo, algunos de los cuales fueron liberados posteriormente. Sin embargo, HRW dice tener los casos documentados de ocho activistas y miembros del Movimiento Sureño que "desaparecieron" tras su arresto.