Cerca de 4.000 personas siguen hacinadas y atrapadas en condiciones precarias en lo que se conoce como la 'jungla de Calais', un poblado de chabolas a apenas cinco kilómetros de esta ciudad portuaria francesa cercana al Canal de la Mancha, a pesar de que a finales de febrero las autoridades galas iniciaran el desmantelamiento del campamento y muchos de ellos fueran derivados a centros de acogida repartidos por el país, a la espera de su asilo.