Actualizado 16/06/2020 18:04:21 +00:00 CET

Un brote de COVID-19 en un campamento de refugiados llegaría a infectar a casi toda su población

Migrantes en los campamentos de refugiados situados en la región de Ritsona, en el centro de Grecia
Migrantes en los campamentos de refugiados situados en la región de Ritsona, en el centro de Grecia - Angelos Tzortzinis/dpa - Archivo

   MADRID, 16 Jun. (EUROPA PRESS) -

   Un brote de COVID-19 en un asentamiento de refugiados probablemente desbordaría la capacidad e infraestructura de atención médica disponible y se propagaría a casi toda la población del asentamiento si no se controla, según un nuevo estudio publicado el 16 de junio en la revista 'PLOS Medicine' por Paul Spiegel, de la Universidad Johns Hopkins, en Estados Unidos, y sus colegas.

   Las poblaciones desplazadas por la fuerza, especialmente aquellas que residen en asentamientos con alta densidad, acceso deficiente al agua y al saneamiento y servicios de salud limitados, son especialmente vulnerables al COVID-19.

   Spiegel y sus colegas utilizaron un modelo dinámico de transmisión del coronavirus SARS-CoV-2 para simular cómo un brote de COVID-19 podría propagarse a través de tal entorno, en el sitio de expansión Kutupalong-Balukhali en el distrito de Cox's Bazar de Bangladesh.

   Aproximadamente 600.000 refugiados rohingya de Myanmar residen en el asentamiento, donde al menos un refugiado ha muerto por COVID-19 y 29 han dado positivo por el virus desde que se detectó el primer caso el 14 de mayo en los campos.

   Los investigadores simularon escenarios de transmisión alta, moderada y baja y estimaron las hospitalizaciones, muertes y necesidades de atención médica esperadas, ajustando la distribución por edad de la población en Kutupalong-Balukhali.

   El modelo predice que el número de personas infectadas en el primer año alcanzaría entre 421.500 y 589.800, según los distintos escenarios de transmisión moderada o alta, respectivamente, en caso de que no se pongan en marcha intervenciones efectivas para prevenir la propagación del virus.

   Spiegel y sus colegas estiman que las necesidades de hospitalización excederían la capacidad actual 55-136 días después de la introducción, y el brote provocaría entre 2.040 y 2.880 muertes en los tres escenarios.

   Los autores señalan que las propiedades epidemiológicas conocidas del COVID-19 se basan en la transmisión del virus SARS-CoV-2 en poblaciones no desplazada, e incluso en estas poblaciones los parámetros están mal definidos.

   Sin embargo, es probable que la propagación de la enfermedad a través del asentamiento de refugiados densamente poblado sea más rápida, no más lenta, que en las poblaciones con acceso más fácil a las herramientas (distanciamiento social, higiene básica, localización de contactos y aislamiento) utilizadas para limitar la propagación de la enfermedad.

   Los autores enfatizan que en este contexto, serán necesarias respuestas innovadoras e intervención de agencias de salud y gobiernos locales para sofocar la propagación y tratar a la población infectada.

   Del editor académico Parveen Parmar destaca que "el trabajo de Spiegel y sus colegas resalta la vulnerabilidad significativa de las poblaciones desplazadas en la época de COVID-19, tanto en los campos de refugiados rohingya como más allá".

   "Los sistemas de salud que ya están sobrecargados requerirán un apoyo adicional significativo de la comunidad global para satisfacer nuevas necesidades --destaca--. Es fundamental que continuemos poniendo al frente las necesidades de los más vulnerables entre nosotros. De hecho, si alguna vez tenemos éxito en esta batalla contra el COVID-19, nadie se puede dejar atrás, sin importar su edad, origen étnico, género, sexualidad o estatus legal, y sin importar en qué lado de la frontera se encuentren".