Las mujeres investigadoras también tienen dificultades para conciliar su vida familiar y profesional

Actualizado 01/05/2009 20:04:03 CET
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MADRID, 1 May. (EUROPA PRESS) -

Las mujeres investigadoras también tienen dificultades para conciliar su vida familiar y profesional, según se puso de manifiesto en la conferencia Mujer y Ciencia, organizada por la Fundación Eduardo Barreiros y la Fundación Universidad Rey Juan Carlos, y moderada por académica de la Lengua y de la Historia y Presidenta de Unidad Editorial, Carmen Iglesias.

En definitiva, las expertas recalcaron que la investigación exige un tiempo muy largo de meritoriaje, a veces en el extranjero, antes de acceder al mercado laboral y una dedicación intensa durante años. A juicio de las científicas, estas características intensifican las dificultades de conciliación.

Participaron en el coloquio la investigadora en dialectología y miembro de la Real Academia de la Lengua, Inés Fernández-Ordóñez; la presidenta de la Real Academia Nacional de Farmacia, María Teresa Miras; la investigadora del CSIC y del Centro de Investigaciones Biológicas de Madrid, Flora de Pablo; la historiadora y analista de las redes financieras en la era moderna, Carmen Sanz Ayán y labioquímica e investigadora del Centro de Investigación Cooperativa en Biociencias, María del Mar Vivanco.

Para todas ellas, muchas mujeres se plantean qué hacer con su futuro ante la perspectiva de tener por delante más de diez años de investigación en precario, muchas veces fuera de país de origen, y con grandes dificultades para regresar e incorporarse almercado laboral.

Los países nórdicos son, en opinión de las participantes, ejemplos a seguir en cuanto a la aplicación de políticas de igualdad de género ya que en éstos la mujer lleva más años incorporada al trabajo científico y tiene más facilidades.

Para Inés Fernández-Ordóñez, el número de mujeres que se dedican a la investigación también tiene que ver con las diferencias generacionales. "En la mía han disminuido respecto de las precedentes y, es de esperar, que sigan disminuyendo en las generaciones sucesivas", señala.

Para María Teresa Miras, las mujeres tienen que pelear más por el "espacio" investigador y por la asignación de recursos ya que hay universidades en las que se hace caso "mayoritariamente" al varón y en las que "los decanos y cargos significativos también lo son".

En opinión de Flora de Pablo, la mujer debe enfrentarse a dificultades añadidas como "la falta de apoyo en su entorno o las discriminaciones sutiles, pero repetidas" que limitan sus expectativas profesionales y deseos de liderar proyectos y laboratorios.

Por su parte, Carmen Sanz constata que en la finalización del tercer ciclo universitario, que es la puerta para consolidarse en la actividad investigadora, las mujeres que llegan a leer sus tesis doctorales son "sólo" la mitad de las que empiezan el doctorado y que "otro tanto ocurre a la hora de alcanzar posiciones académicasdentro de profesorado universitario que permitan una mayor autonomía a la hora de dirigir investigaciones o liderarlas".

La investigadora María del Mar Vivanco considera que "históricamente" la investigación era un campo masculino, aunque esta situación había ido evolucionando hasta la actualidad, "el problema es que aún no han alcanzado las posiciones de poder de sus colegas masculinos".