El Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial se celebra el 21 de marzo de cada año. Ese día, en 1960, la policía abrió fuego y mató a 69 personas en una manifestación pacífica contra las leyes de pases del apartheid en Sudáfrica.
Al proclamar el Día en 1966, la Asamblea General instó a la comunidad internacional a redoblar sus esfuerzos para eliminar todas las formas de discriminación racial y/o étnica, por tanto, el Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial nos recuerda nuestra responsabilidad colectiva de promover y proteger los ideales de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, cuyo primer artículo afirma que "todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos".
La discriminación racial y étnica es un fenómeno cotidiano que impide el progreso de millones de personas en todo el mundo y que genera y justifica las diversas formas que adopta la desigualdad social (de género, étnica, económica, religiosa, sexual). Asimismo, el racismo y la intolerancia pueden adoptar diversas formas: desde la negación de los principios básicos de igualdad de las personas en el acceso a bienes y servicios hasta la instigación al odio.
En cualquier caso, no son las diferencias las que están en el origen de la discriminación sino, más bien, al revés: las relaciones preexistentes de poder y desigualdad son las que desencadenan un clima de confrontación que utiliza las diferencias como excusa o coartada para ejercer el dominio.
Desde esta consideración, y en un día como hoy, desde FETE-UGT consideramos que es importante analizar los efectos que la crisis económica está teniendo en el incremento de la desigualdad social en España y como se está generando una pérdida, sin precedentes, de derechos sociales y un empeoramiento de las condiciones de vida en la ciudadanía, con especial incidencia en los sectores de población más vulnerables.
Creemos además, que hoy más que nunca es necesaria una educación que garantice que cada alumno y alumna pueda participar de forma crítica y responsable en la defensa de la democracia y la construcción de una sociedad plural, más justa, equitativa y solidaria.
Frente al discurso que define el fin de la educación como la respuesta a las necesidades del mercado, desde FETE-UGT defendemos la educación en valores y la educación en la ciudadanía como los ejes fundamentales sobre los que debe elaborarse el proyecto educativo, para desde él educar y formar ciudadanos y ciudadanas bien preparados para encontrar un trabajo digno, pero también, que les enseñe a preocuparse y comprometerse de forma crítica y responsable con el mundo en el que les ha tocado vivir.
Es por ello, que desde FETE UGT, defendemos un modelo de escuela donde cada persona tenga las mismas oportunidades de acceso al conocimiento y al propio desarrollo, como parte de su formación como futuro ciudadano y ciudadana.
Desde esta concepción de la educación, consideramos necesario trabajar por y desde un modelo de educación inclusiva, entendiendo por tal un modelo de escuela en la que no existen "requisitos de entrada" ni mecanismos de selección o discriminación en la trayectoria formativa de ningún tipo, para hacer realmente efectivos los derechos a la educación, a la igualdad de oportunidades y a la participación.
Esta forma de atender y dar respuesta a cada alumno y alumna, este afán por respetar la diversidad, valorándola como la riqueza de nuestra aula y no como un problema, es lo que da sentido real a la educación.
Carlos López Cortiñas es secretario general de FETE-UGT.