"Sabemos que las cosas en el mundo podrían cambiar". Por Luis Medina, de ONG Fundación Jóvenes del Tercer Mundo

Europa Press Sociedad
Actualizado: jueves, 13 diciembre 2007 15:05

Los Derechos Humanos se fundamentan en la dignidad de la persona. Son facultades, prerrogativas y libertades fundamentales que tiene una persona por el simple hecho de serlo, sin los cuales no se puede vivir como tal. Todo ser humano goza de ellos, sin importar su edad, religión, sexo o condición social y el Estado no sólo tiene el deber de reconocerlos, sino también de respetarlos y defenderlos.

Dentro de poco se cumplirán 60 años de la adopción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos por parte de la Asamblea General de la Naciones Unidas. Tristemente a lo largo de este tiempo hemos podido comprobar como la realidad demuestra su sistemático incumplimiento por parte de muchos países y la abismal diferencia que existe entre esta declaración y la vida real de miles de millones de personas.

Este hecho queda perfectamente reflejado al comprobar la situación del Derecho a la Educación, ya que a día de hoy, aproximadamente, 900 millones de personas no pueden ejercerlo. Comienzan el nuevo siglo en situación de enorme desventaja, sin los conocimientos necesarios para leer un libro, escribir su nombre, manejar un ordenador.

El Derecho Humano a la Educación quedó recogido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de Naciones Unidas en 1948. Coincidiendo con este hecho, entre los años 50 y 70 aumentó la escolaridad a nivel mundial. La educación comenzó a ser valorada como un poderoso instrumento para el desarrollo de los pueblos. Se convirtió en una responsabilidad internacional compartida y reconocida como motor de desarrollo humano, ya que reducía la pobreza, estaba directamente relacionada con la mejora de la salud, facilitaba y potenciaba la igualdad de género, favorecía el desarrollo económico proporcionando a todos y a todas alternativas y oportunidades para mejorar sus vidas y permitía a los ciudadanos y ciudadanas participar en la vida publica, haciendo real el disfrute de sus derechos y convirtiendo a las personas en verdaderas protagonistas de sus vidas.

No obstante, este esperanzador proceso se truncó durante los años 80 y buena parte de los 90. Las crisis económicas sufridas por muchos países empobrecidos supusieron la reducción de sus presupuestos para educación y en consecuencia se incrementaron las tasas de pobreza y, en numerosas ocasiones, se pasó de un modelo de educación pública a otro privado, lo cual hizo que muchas familias no pudiesen afrontar los gastos. En otros países fueron las guerras y sus consecuencias (muerte, destrucción de colegios, traslados forzosos de población) las responsables del retroceso.

La Fundación Jóvenes del Tercer Mundo (JTM) lleva 20 años tratando de cambiar esta situación. Bajo el lema 'Tú crees que las cosas en el mundo podrían cambiar. Nosotros lo sabemos' y en el marco de su nueva campaña 'Educación, herramienta para la transformación social', JTM ha presentado recientemente las diferentes acciones de sensibilización que tiene pensado realizar a lo largo de este año, así como el último estudio sobre la educación, realizado conjuntamente con la UPS (Universidad Politécnica Salesiana) de Quito, Ecuador.

La campaña pretende concienciar a la población española sobre cómo la educación es la herramienta más potente que tiene el ser humano para superar cualquier situación de pobreza, convirtiendo a las personas y a las naciones en protagonistas de su propio desarrollo.

El estudio, con el mismo título que la campaña, pone de manifiesto que la educación, lejos de ser un derecho humano universalmente extendido, es, a día de hoy, algo desconocido para más de 100 millones de niños y niñas que no pueden acceder a un futuro esperanzador o para los más de 800 millones de adultos analfabetos.

El documento recoge también la afirmación de que la escolarización de los niños y de las niñas rebajaría el nivel de pobreza y proporcionándoles las herramientas básicas para un desarrollo intelectual personal y colectivo. La conclusión general de la investigación revela que la falta de acceso a la educación conlleva consecuencias sociales negativas y profundas, hasta poner en muchos casos en peligro la vida de las personas que padecen esta lacra, especialmente mujeres y niñas.

Con la intención de que la educación llegue al mayor número de personas y que su calidad sea cada vez mejor, JTM lleva a cabo más de 80 proyectos de cooperación en 25 países de los cinco continentes. Los proyectos tienen como principales objetivos la inserción socio-laboral de jóvenes a través de la formación profesional; el acceso a la educación, en igualdad de condiciones, para niños y niñas: la alfabetización; la construcción y equipamiento de escuelas; la formación del profesorado; la prevención del trabajo infantil y la prevención y mejora de la situación de los niños y niñas que viven en la calle.

Luis Medina es técnico del Departamento de Educación para el Desarrollo de la Fundación JTM, calificada por la Agencia Española de Cooperación como organización especializada en educación y presente en 23 provincias españolas a través de sus delegaciones regionales. Además forma parte de la CONGDE (Coordinadora de ONG de Desarrollo de España), de Don Bosco Network y de numerosas plataformas y coordinadoras.

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