El 28% de la población española reconoce que desperdicia alimentos en el desayuno, según un estudio

Actualizado 16/10/2018 16:37:19 CET

KELLOGG - Archivo

Las raciones demasiado grandes son la principal causa del desperdicio de alimentos en el desayuno

MADRID, 16 Oct. (EUROPA PRESS) -

El 28% de la población española reconoce que desperdicia alimentos en el desayuno a pesar de que el 97% de los ciudadanos manifiesta que intenta reducir el desperdicio de comida, según el estudio 'Kellogg World Food Waste 2018', presentado este 16 de octubre con motivo del Día Mundial de la Alimentación.

El estudio revela que el 22% de los hogares españoles que consumen cereales de desayuno en España acaba tirando una parte a la basura porque se han quedado demasiado blandos o duros en la caja. El 21% de estos hogares dicen tirar una caja llena de cereales cada mes.

Según el informe de Kellogg, las principales causas del desperdicio alimentario en los desayunos de los españoles son el exceso, tanto en raciones como en la preparación de alimentos (35%), las prisas (27%) que impiden terminar el desayuno, o bien cuestiones relacionadas con preferencias y gustos (27%), como quitar las
cortezas.

Cada año se desperdician 1.300 millones de toneladas de alimentos en todo el mundo, cantidad que supone un tercio de la producción mundial. Además de investigar el desperdicio en el hogar durante el desayuno y ofrecer consejos prácticos a los consumidores sobre cómo evitar este desperdicio, Kellogg ha presentado sus objetivos para reducir el desperdicio en sus propias operaciones.

En este sentido, la compañía señala que lleva tiempo trabajando para eliminar el desperdicio de alimentos en sus procesos de elaboración de alimentos. Así, aplicando mejoras en la gestión ha logrado reducir más de un 6% el desperdicio alimentario en su
planta de producción en España en los últimos dos años.

Su compromiso a nivel global es llegar a la reducción del 15% por tonelada de alimentos producidos para 2020, con respecto a 2015. Las medidas que se vienen aplicando para alcanzar ese objetivo se basan en tres pilares: planificación, limpieza y almacenamiento.

Así, añade que planificando la producción se asegura de tener la cantidad necesaria de materias primas para elaborar cada alimento ya que la limpieza constante y un adecuado almacenamiento no solo garantiza que la comida se mantenga fresca y tenga un buen sabor, sino que también se aprovechan mejor los ingredientes.

El estudio Kellogg World Food Waste 2018 considera que los mismos principios que aplica Kellogg a sus procesos de producción, pueden ser llevados a cabo en el hogar, ahorrando tiempo y dinero, y minimizando el desperdicio de alimentos.

Así, por ejemplo, recomienda planificar con detenimiento las compras y los menús, asegurarse del correcto almacenamiento según el tipo de alimento o aprovechar las sobras de comida para elaborar otras recetas, en línea con la conocida cocina de aprovechamiento. El estudio recuerda también la importancia de conocer la diferencia entre "fecha de caducidad" y "fecha de consumo preferente" y aplicarla correctamente.

CONSEJOS

En su estudio, Kellogg recuerda algunos hábitos muy sencillos que pueden ayudar a reducir la cantidad de alimentos desperdiciados. Por ejemplo, ajustar en los desayunos la cantidad de las porciones de cereales a la recomendación que se indica en los paquetes, entre 30 y 45 gramos y que se puede medir fácilmente tomando como referencia media taza de té.

Asimismo, indica que las "migas" que quedan al final de la caja acaban con demasiada frecuencia en la basura, cuando pueden
resultar un complemento para deliciosos batidos o para enriquecer un postre a base de fruta y yogur, y recomienda cerrar herméticamente las bolsas de cereales con una pinza para garantizar el sabor, entre otros consejos.

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