MADRID, 10 Dic. (EUROPA PRESS) -
El principal sindicato alemán, Verdi (Sindicato Unido de Servicios), ha acusado a la cadena de distribución Lidl de permitir "condiciones de trabajo degradantes" en sus establecimientos y de someter a sus empleados a un "clima de miedo", según informa el diario 'Financial Times'.
Verdi ha publicado un documento bautizado 'Libro negro' en el que acusa a la compañía de forzar a sus empleados a trabajar horas extras sin paga antes y después de las horas de apertura y cierre, y de someterles a un nivel de vigilancia extremo en el que a priori los trabajadores son casi "sospechosos" de robo.
"Ir al servicio es un lujo para muchos cajeros", apunta también este documento, que ha sido elaborado a partir de entrevistas con trabajadores de la cadena en 200 establecimientos distintos. "Hay ejemplos por toda Alemania de terminaciones forzadas de contratos tras conversaciones en las que los empleados tuvieron que firmar bajo inmensas presiones", añade.
Según una de las responsables de Verdi, Franziska Wiethold, el éxito económico de Lidl "lleva aparejadas unas lamentables condiciones laborales". La cadena cuenta con 151.000 empleados en toda Europa, en los supermercados Lidl y los de su marca asociada Kaufland.
El grupo Schwarz, propietario de ambas marcas, ha lanzado en la prensa alemana una campaña para responder al informe de Verdi, en el que recuerda que durante los tres últimos años ha creado 45.000 puestos de trabajo, y que las afirmaciones del sindicato son difamaciones.
No obstante, en una declaración escrita enviada a 'Financial Times' en Alemania, la compañía reconoce que, dado su "rápido crecimiento", "es inevitable que en casos excepcionales existan responsables locales con deficiencias en materia de gestión de personal". En los últimos años, Lidl ha expulsado a veinte de estos responsables tras quejas de los empleados.