Conflictos y violencia provocan 5,2 millones de desplazados internos en la primera mitad de 2018

Desplazados por la violencia en el sur de Etiopía
NASHON TADO/NRC
Publicado 15/09/2018 10:16:10CET

Etiopía se sitúa por delante de países como Siria o RDC, con casi 1,4 millones de nuevos desplazados

MADRID, 15 Sep. (EUROPA PRESS) -

Conflictos y violencia obligaron en los primeros seis meses de 2018 a 5,2 millones de personas a abandonar sus hogares, siendo Etiopía el país que más nuevos desplazados internos registró con casi 1,4 millones, según el último informe publicado esta semana por el Centro de Observación del Desplazamiento Interno (IDMC).

"Nuestra evaluación de mitad de año sirve como un importante termómetro del estado del mundo actual", sostiene la directora del IDMC, Alexandra Bilak. "El conflicto y la violencia en los países de bajos ingresos se están volviendo cada vez más enconados y están provocando cifras cada vez más altas de personas que huyen de sus hogares", añade.

El estudio se basa en el análisis de diez países inmersos en conflictos. En el caso de Etiopía, la situación humanitaria se ha deteriorado en el primer semestre del año. El nuevo conflicto en la zona fronteriza entre la Región de Naciones, Nacionalidades y Pueblos del Sur y la de Oromía, en el sur, ha dejado más de un millón de desplazados, mientras que el éxodo iniciado por las disputas fronterizas entre las regiones de Somali y Oromía que empezó a finales de 2017 ha continuado este año, con 200.000 nuevos desplazados.

"Clama al cielo que 1,4 millones de personas que han huido de la violencia en Etiopía no estén en los titulares a nivel mundial. El mundo está cerrando los ojos a Etiopía", ha lamentado el director regional del Consejo Noruego para los Refugiados (NRC), Nigel Tricks, tras la publicación del informe.

El segundo país con una mayor cifra de nuevos desplazados es Siria, con 1,2 millones, casi el doble de los 692.000 desplazados registrados en el primer semestre de 2017. El incremento vino marcado por el avance de las fuerzas del régimen de Bashar al Assad, que consiguieron arrebatar a los rebeldes varias zonas bajo su control como Ghuta Oriental o Deráa.

En República Democrática del Congo (RDC), la escalada del conflicto en la provincia de Ituri y la continuación las provincias de Kivu Sur, Kivu Norte y la región de Kasai provocó el éxodo de 946.000 personas entre enero y junio, una cifra similar a los 997.000 nuevos desplazados del primer semestre de 2017.

En el caso de Nigeria, con 417.000 nuevos desplazados, la situación humanitaria se ha deteriorado de forma significativa por los enfrentamientos frecuentes entre las fuerzas de seguridad y el grupo terrorista Boko Haram en el noreste --con 217.000 desplazados-- y la violencia creciente entre pastores y agricultores en la región del Cinturón Medio, donde ha habido 1.300 muertos y 300.000 desplazados desde finales de 2017.

Somalia registró 341.000 nuevos desplazamientos, de los que 191.000 se debieron a desalojos forzosos de personas que ya se habían visto desplazadas y que se habían instalado en terrenos o edificios de propiedad privada o pública, provocando disputas. Además de la violencia del grupo terrorista Al Shabaab, la disputa fronteriza entre las regiones de Somalilandia y Puntlandia también provocó miles de desplazados.

La violencia continuada en República Centroafricana (RCA) dejó 232.000 nuevos desplazados, mientras que en Sudán del Sur, país inmerso en un conflicto desde diciembre de 2013, se registraron otros 215.000 desplazados internos en el primer semestre del año, un aumento considerable frente a los 163.000 del mismo periodo en 2017.

Entretanto, en Afganistán se contabilizaron 168.000 desplazados más por las acciones de los grupos insurgentes y las operaciones de las fuerzas de seguridad, mientras que en Yemen, sumido también en una guerra civil desde 2015, hubo 142.000 nuevos desplazados.

En el caso de India, los grupos insurgentes separatistas y otros grupos armados, así como los disturbios y la violencia localizada relacionada con asuntos políticos, de casta o etnia empujaron a 166.000 personas a abandonar sus hogares en el periodo analizado, registrándose la mayoría de estos desplazamientos en la zona fronteriza que separa la parte india de la paquistaní de Cachemira.