Actualizado 21/12/2006 01:00

Consuelo Sánchez-Vicente.- Y van dos...

MADRID 21 Dic. (OTR/PRESS) -

Las "generales de la ley" de cualquier negociación entre el Gobierno y ETA yo creo que están claras, pero repitamos aunque solo sea el estribillo de nuevo por si aun queda algún despistado. El presidente Rodríguez Zapatero tiene el mismo derecho constitucional que sus antecesores a liderar el llamado proceso de paz con ETA, y el principal partido de la oposición la obligación institucional de apoyarle en el empeño tanto cuando gobierna el PSOE como cuando gobierna el PP. Pero sentada una vez más esta obviedad debo decir que cada vez tengo más dudas de que Zapatero en realidad quiera ese apoyo.

Sería de locos porque (vuelta al estribillo) sin el PP al "proceso" le falla el motor; no es creíble, en mi opinión, ni para ETA. Sin garantías ETA no se va a "disolver". Y si, a) el propio entorno etarra admite que el actual intento de final dialogado de la violencia va al menos para dos o tres Legislaturas y, b) nada ni nadie puede garantizarle a Zapatero que seguirá todo ese tiempo en el poder, parece evidente que lo único que puede garantizarle a ETA que un posible gobierno popular cumplirá lo que acuerden con el actual presidente del Gobierno es que el actual líder del PP esté "a favor". Pero, por razones que personalmente me siento incapaz de entender y que solo sería capaz de explicar en clave electoral, el presidente Zapatero se está especializando en informar tarde y mal a Rajoy de los hitos del llamado proceso de paz; que, como poco, es una extraña forma de buscar su "complicidad"

Bueno, en realidad tarde, mal, y con un punto de deslealtad institucional. Si de la reunión entre el PSE y Batasuna Rajoy se enteró en pleno Debate sobre el estado de la Nación, de la primera entrevista que ayer supimos que celebraron el pasado jueves el Gobierno y la banda se ha enterado directamente por la prensa. En el primer caso, después de que Zapatero traicionase un pacto previo entre ambos que Rajoy aceptó con toda buena fe y sin dejarle más capacidad de reacción que "tragar" o retirarle el apoyo que es por lo que finalmente optó, es decir, después (no antes) de que el líder de la oposición pronunciase aquel discurso en el que, a petición de Zapatero, apenas dedicó un par de líneas al "proceso" a sabiendas de las duras críticas que "no sacar el hacha" iba a suponerle y de hecho le supuso en sus propias filas.

Ahora, después de que el líder de la oposición se enterase por la prensa de que la cita "vía secretarias" que le ha dado el presidente (porque la entrevista que tienen previsto celebrar este viernes en Moncloa se la pidió ¡la secretaria de Zapatero a la secretaria de Rajoy!) tendrá lugar, pues eso, el viernes que viene. ¿Tendrán razón quienes se malician que lo que Zapatero busca con estos desplantes es que Rajoy cometa el error de dejarle solo frente a ETA para hacerse la víctima y convocar un "plebiscito"?

Consuelo Sánchez-Vicente.

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