MADRID 8 Abr. (OTR/PRESS) -
La actitud del PP es así de tranquila y relajada, por lo menos de cara al exterior: no hay grandes novedades en el sumario elaborado por el juez Pedreira, del TSJM, y en todo caso, no es más que un sumario, necesitado del correspondiente juicio y eventuales condenas. De momento, por consiguiente, ninguna actitud histérica, por más que muchos datos abunden en lo que ya se sabía: que Luis Bárcenas estaría enfangado al máximo, e incluso pudo haber promovido a los protagonistas de la trama para que hicieran más y más amplios negocios con las organizaciones regionales del PP. Que Madrid y la Comunidad Valenciana fueron las dos comunidades que en mayor medida se beneficiaron o emplearon a la trama, y que no pocas de sus actividades las "apadrinó" y subvencionó la trama...
El PP se resiste a cambiar su filosofía, ha hecho lo que debía y no hay más que esperar, vienen a decir sus dirigentes, algunos, como Javier Arenas, con grandes elogios al tesorero -"ha hecho un trabajo extraordinario durante muchísimos años en el PP", dice Arenas-, que centra la mayor parte de la curiosidad general: ¿cómo puede verse implicado y seguir teniendo despacho en la sede de Génova, y el partido le paga al abogado defensor? Es una forma más de demostrar los distintos modos de tratar a los implicados: a unos se les expulsa provisionalmente del partido, a otros se les priva del cargo público, y otros, inicialmente destituidos de una alcaldía como la de Pozuelo -es el caso de Jesús Sepúlveda, uno de los intermediarios principales con Correa, junto con Bárcenas, Merino y Galeote-, se ven seguidamente "repescados" por el líder Rajoy, que le cede un despacho nuevo en la sede del partido. Con este "núcleo" central aparece repetidamente el nombre de Javier Arenas como uno de los mentores y patrocinadores de la trama.
Es evidente que el PSOE pretende convertir el caso en todo un escándalo, del mismo modo que el PP intenta que no tenga la menor incidencia ni efecto alguno, por lo menos hasta se proceda a juzgar a los implicados, y en ese caso, el PP aplicaría, tal vez, normas más explícitas y generales. De momento, es evidente que Rajoy se niega a romper toda relación con los hombres de la trama y que procura poner "a mal tiempo buena cara". Por más que muchos de sus propios correligionarios quisieran que, por lo menos, el tesorero Bárcenas, se viera de algún modo expulsado del partido o de su condición de senador popular. Hay reiteradas informaciones que aseguran que dirigentes del PP piden en privado la baja de Bárcenas, pero que, de momento, Rajoy lo descarta. "El partido, por imagen, necesita que Rajoy lo expulse", dicen los referidos militantes del PP... Para el PP, la gran obsesión consiste en señalar que en el sumario no hay huellas de financiación irregular...
González Pons, el portavoz, sostiene que no aparece ni un euro de la Gürtel en las cuentas del PP, por más que sí hay un grupo de empresarios "de la cuerda de Gürtel", que colaboran y abonan iniciativas del PP. El PP valenciano, por ejemplo, recibía dinero de empresas con contratos públicos, y Costa negociaba conjuntamente la deuda del partido y la de la Generalitat... Y en cuenta a la Comunidad de Aguirre, se cuenta en el sumario que vulneró al menos 105 veces las normas de contratación para favorecer a la trama y pagó al menos 367 facturas de la trata por eventos protocolarios, casi un tercio de los cuales vulneraba la ley... Y luego "las migajas": las decenas de dirigentes del PP y familiares que reciben regalos de la trama, convertida en "Papa Noel" o Reyes Magos. Simplemente, cuestión de elegancia y malos modos...