Actualizado 09/09/2010 14:00

José Cavero.- La última oportunidad de Arthur Mas.

MADRID 9 Sep. (OTR/PRESS) -

"Convoco al pueblo de Catalunya a ejercer su derecho democrático el próximo domingo 28 de noviembre", ha anunciado el presidente de la Generalitat, José Montilla, en la declaración institucional tras la reunión. Tras este anuncio largamente esperado, Montilla ha hecho especial hincapié en el momento histórico en el que se vivirán los comicios, advirtiendo que hay mucho en juego dado el "grave" contexto de crisis económica que vive Catalunya, los cambios sociales de gran profundidad y el "descrédito que sufre la política". Además, la sentencia del TC recortando el Estatut y las crecientes "tensiones políticas entre Catalunya y el resto de España", marcarán con toda seguridad el eje de la campaña.

En referencia a las fuerzas políticas que concurrirán en las elecciones, el presidente de la Generalitat les ha pedido "juego limpio" y "claridad" en sus propuestas, y les ha advertido que los difíciles retos a los que se enfrenta la sociedad catalana, no se resuelven "con eslogans", sino con un "auténtico debate político a alto nivel". También ha añadido que en los días que siguen seguirá trabajando con normalidad y que la agenda política "no está cerrada". A los ciudadanos catalanes les ha pedido que "sean conscientes del momento extraordinariamente importante que nos toca vivir" y, en tono solemne, les ha emplazado a reflexionar y a que sean conscientes de que el camino que decidan que hay que seguir "marcará Catalunya seguramente en toda una generación".

Las elecciones se celebrarán dos meses después de la huelga general (29 de septiembre) y tres semanas después de la visita del Papa Benedicto XVI a Barcelona para consagrar la Sagrada Familia como basílica (7 de noviembre). Con esta distancia de margen, Montilla tratará de esta forma de minimizar las eventuales consecuencias que puedan tener para el PSC la convocatoria de huelga general por parte de los sindicatos mayoritarios contra la política económica del Gobierno y la reforma laboral que ha impulsado, informaron fuentes socialistas. El enfrentamiento Barça-Real Madrid baila entre el sábado 27 y domingo 28 en función de los partidos de la Champions y de cómo quede la retransmisión televisiva entre Canal+ y Gol TV. Ello significa que el partido se jugará el sábado a las 18.00 horas o a las 20.00 horas o el domingo a las 19.00 horas.

Tras el anuncio de la fecha de las elecciones autonómicas catalanas para el 28 de noviembre, Artur Mas se juega estas elecciones a una sola carta: o es el próximo presidente de la Generalitat o se retira de la primera línea de la política. Tras dos "derrotas" consecutivas, como efecto del tripartito, no habrá una nueva oportunidad para el líder de Convergencia i Unió, que ha visto en dos ocasiones cómo el dulce sabor de la victoria en las urnas se agriaba por el pacto entre los tres partidos de izquierda, con Pascual Maragall primero y José Montilla después, que le arrebataban la presidencia del Gobierno catalán. Mas ha admitido que estos siete años en la oposición parlamentaria han constituido su particular "travesía del desierto" y una "escuela de humildad y modestia". Toda precaución es poca para un político a quien la ciudadanía achaca una cierta pose altanera y que, a base de batacazos, ha aprendido a no fiarse de las encuestas que ahora le pronostican, sin excepción, una abrumadora victoria que haría imposible la reedición del tripartito (Partit dels Socialistes, Esquerra Republicana e Iniciativa per Catalunya).

Este martes, al tiempo que apelaba a la cautela, lanzaba un llamamiento al electorado para iniciar un cambio de "proyecto, liderazgo, actitudes, prioridades, estilos y mentalidad de país". "Este cambio es posible, se palpa en la calle y se puede tocar con la punta de los dedos", afirmó en una comparecencia informativa apenas una hora después de anunciada la fecha electoral. Los nacionalistas confían en que -como sostiene el dicho- a la tercera va la vencida, pero también recelan de la posible repetición del tripartito si las tres formaciones consiguen los 68 escaños necesarios, pese a que sus respectivos líderes se afanan en desmentirlo. Mas no se cansará de advertirlo durante toda la campaña: CiU o tripartito. Una campaña que, pese a estar en manos de los mismos estrategas, huirá del tono apocalíptico de la anterior, jalonada por el polémico vídeo sobre la conjura del tripartito o el compromiso ante notario de no gobernar con la muleta del Partido Popular. "Será una campaña de tono positivo y constructivo", se apresuró a señalar Artur Mas.

Convergencia i Unió no puede cometer -confiesan sus dirigentes- ni un solo error de aquí al 28 de noviembre. Una tarea harto complicada, pues deberá luchar en todos los frentes. El Partit dels Socialistes ya hace tiempo que hurga en las declaraciones de CiU, a la que achaca la pérdida de centralidad política con su deriva soberanista. Con Esquerra Republicana se disputará, precisamente, ese voto independentista. Y con el Partido Popular lidiará por atraerse el voto de centro. De momento, las últimas encuestas no detectan que CiU haya sufrido un solo rasguño por el escándalo del Palau, de presunta financiación ilegal de Convergencia. Por si acaso, Artur Mas ha invitado a José Montilla a cumplir su palabra cuando reclamó, precisamente, "juego limpio".

Ni pizca de desánimo exhibió Esquerra Republicana, pese a que todos los sondeos le auguran un serio revés el 28 de noviembre y la pérdida de casi la mitad de sus escaños. Su presidente, Joan Puigcercós, insistió en que supeditará cualquier pacto de legislatura a la celebración , no explica cómo, de un referéndum sobre la independencia de Cataluña en los próximos cuatro años. Una propuesta con la que intenta conjurar esa posible debacle electoral por su apoyo a José Montilla y la aparición de dos formaciones soberanistas, una de ellas comandada por el ex presidente del Barça Joan Laporta. Joan Herrera, líder de Iniciativa per Catalunya -la formación con el electorado más fiel- se centró en las propuestas y advirtió: "Lo importante no es la fecha sino el debate, hacía dónde giramos, si volvemos atrás, si giramos hacia la derecha o hacia la ampliación de los derechos sociales con perspectiva ambiental y con una hoja de ruta que suponga avanzar".

Alicia Sánchez-Camacho se mostró convencida de que el Partido Popular será decisivo a la hora de configurar el nuevo Gobierno catalán para evitar un Ejecutivo "independentista". "El cambio en España se iniciará en Cataluña", proclamó. Albert Rivera, de Ciutadans, que fue la gran sorpresa de los anteriores comicios electorales, celebró que, por fin, se conozca la fecha de la "defunción" del tripartito.

Curiosamente, muchos de los líderes han expresado la dirección de sus campañas: CiU contra el tripartito y para que no crezca el PP; PSC por su propia supervivencia como partido "de gobierno"; PP contra el tripartito y para que CiU no se consolide como fuerza hegemónica. Unas elecciones históricas y de notable trascendencia...

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