Actualizado 07/11/2012 13:00

Julia Navarro.- Escaño Cero.- Rectificar es de sabios.

MADRID 7 Nov. (OTR/PRESS) -

Lo peor de la última mala noticia que hemos conocido sobre la cifra del paro es que según el decir de los expertos, todavía no hemos tocado suelo. Es decir: que lo peor está por venir. Por desgracia, el año que viene, el 2013, parece que hará honor a la mala fama que según los supersticiosos apareja el numero 13. ¡Ojalá se equivoquen todos! Incluidos los informes de Bruselas y los del BBVA que echan por tierra el pronóstico de caída aminorada del PIB en el que confía el ministro Luis de Guindos.

Pero, más allá de los buenos deseos, los hechos son, como siempre, tozudos y a la vista está que las recetas del Gobierno para salir de la crisis no están funcionando. O lo hacen a tan exigua velocidad que, de momento, lo único que podemos constatar es que con las facilidades para el despedido introducidas por la reforma laboral lo que ha sucedido es que el paro ha crecido. Mucho. Hasta alcanzar el triste récord del 25 por ciento. Cerca de cinco millones y medio de personas que no tienen trabajo.

Quienes defienden la reforma argumentan que era necesaria para dinamizar el mercado de trabajo, pero lo que estamos viendo no es precisamente dinamismo empresarial. Más bien lo contrario: recesión. Con cierres, a diario, de empresas, sobre todo, por falta de crédito. Los bancos están a los suyo: salvo los cuatro o cinco que están saneados, los demás intentan salvarse como pueden de la quema por sus propios medios y los otros -sobre todo, las cajas- esperan que sea el Estado, vía Bruselas y el Banco Central Europeo, quienes les saque las castañas del fuego. Un rescate cuyo principal e intereses correrán, claro está, a cargo de los sufridos contribuyentes.

Ha dicho el presidente Mariano Rajoy que en el 2014 la economía española crecerá. Es de agradecer que no haya hablado ni de "brotes verdes" ni de "rayos de esperanza", pero no es consuelo para tanta gente que tan mal lo está pasando. Quizá sería el momento de reconocer que las recetas económicas de su Gobierno no están dando el resultado que esperaban y probar con otras. De sabios es rectificar, pero no parece que sean esos sus planes. No quiero ni pensar lo que será la cuesta de enero, y la de febrero, y la de marzo y, así, el año entero.

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