MADRID 1 Sep. (OTR/PRESS) -
En su momento, dio que hablar "la niña de Rajoy", invento del líder conservador para encarnar los propósitos de su programa electoral. Ahora, las dotes artísticas de Isabel Coixet, y la oportunidad de presentar España en la Expo Mundial de Shanghai, han movido al presidente Zapatero a< presentarnos y hablarnos de un bebé llamado Miguelín, que viene a ser representación icónica, según explicó el presidente, de lo que aspira y pretende ser España en el conjunto de las naciones y en la economía mundial.
¿Quién es Miguelín? Muchos diarios nos han ofrecido hoy su figura en las portadas, y algunos otros hacen referencia a la mención que del bebé-robot hizo el presidente: El tamaño del futuro de España es como el de Miguelín, dijo al referirse a la modernidad y pluralidad que aspira a completar y ampliar España, un país que el presidente definió como moderno y plural, que reconoce su pasado y, ante todo, tiene vocaciòn de modernidad. Zapatero aprovechó la ocasión para mostrar su convencimiento de que la economía española saldrá de la crisis, fundamentalmente, compitiendo más, exportando más y esforzándose para apoyar las empresas nacionales en el extranjero.
Algunos cronistas de Shanghai han detenido su atención en el muñeco de la cineasta Coiset, quien, con su equipo, observaron a cientos de niños que sirvieron como modelos. Es un niño robotizado, que mide seis metros y medio, y cuya gestación durá año y medio. Lo describe un diario como "un horrendo bebé", concebido para llamar las atención de los visitantes y con el que la Sociedad Estatal para Exposiciones Internacionales pretende encarnar las propuestas para mejorar ciudades, como el reciclaje y las energías limpias, los nuevos medios de transporte, la solidaridad, la igualdad o la educación.
Otro cronista de la Expo china ha señalado que la auténtica estrella del pabellón español -que exhibe nada menos que el trofeo de los Campeonatos mundiales de fútbot de Siráfrica, y lo que más está llamando la atención de los chinos es precisamente Miguelín, ese bebé concebido por la cineasta catalana, y que describe como "un bebé de 6,5 metros de altura, feo, muy feo, que mueve los labios y los ojos, y cuya réplica corre ya falsificada por las tiendas que tantos españoles conocen".
Añade este cronista que lo mejor que se puede decir del muñeco es lo escuchado al propio Zapatero: que es original, y que ha cumplido, además, el objetivo de gancho. Se calcula que cinco millones de chinos ya se han acercado al pabellón de España. Pues, ya ven, Miguelín se ha echado a andar. No se sabe si tendrá futuro, pero presente está teniendo mucho como representación de la España que aspira a verse libre de la crisis y en fase de crecimiento brillante...