Publicado 14/05/2024 08:00

Rafael Torres.- La lección de los estudiantes

MADRID, 14 May. (OTR/PRESS) -

Los estudiantes de numerosas universidades de Europa y América, acampados en sus centros hasta que éstos no corten sus vínculos con el país cuyo gobierno está perpetrando la inconcebible masacre de la población civil de Gaza, están dando una lección de humanidad, de civilidad, al mundo, y quienes a su lección de paz oponen la fuerza bruta con palizas, gases lacrimógenos y arrestos masivos valiéndose de unos cuerpos policiales cuya misión debiera ser la contraria, la de defender la paz precisamente, están dando la contra-lección de la barbarie.

Esos jóvenes que, desarmando el tópico que los describe como zánganos fiesteros, egoístas, indiferentes, carne de botellón y colgados de las redes, están demostrando tener lo que por la extensión de ese tópico se creía perdido en las nuevas generaciones, el buen corazón, el sentido del bien y del mal, la solidaridad con las víctimas, la indignación ante el atropello de los Derechos Humanos, la capacidad de organizarse y movilizarse frente a la injusticia. Tal vez muchos de ellos no conocen bien el galimatías de Oriente Medio, ni la historia de las sucesivas guerras habidas en él, ni los detalles del papel que han jugado las potencias en la zona, ni de dónde han salido Hamás o Netanyahu, ni quién mató a Isaac Rabin o a Yasir Arafat, pero sí saben que un mundo que permanece impávido ante el asesinato masivo de niños, de mujeres, de ancianos, de jóvenes, es un mundo donde no merece la pena vivir, y claman por otro en el que sí merezca.

Los estudiantes españoles, los de Valencia, Madrid, Bilbao, Málaga, Barcelona o Granada, se han ido sumando a esa lección magistral que, por serlo, está aprovechando también a sus profesores y aun a varios rectores de sus universidades. Aquí, por fortuna, no se están dando esas repulsivas imágenes de policías acometiéndoles con saña, aunque, por desgracia, sí demenciales declaraciones descalificatorias de políticos en las que se acusa a los chicos y chicas acampados por la paz de connivencia con el terrorismo. El mundo al revés.

Es cierto que con sus acampadas, con su lección, no detendrán el furor genocida, pero también lo es que con ella recibimos un soplo de esperanza.

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