Cuatro motos para llevar formación en derechos a las mujeres de Benín

Actualizado 17/12/2017 12:03:07 CET
Misioneros españoles impulsan programas de derechos humanos en Benín
EUROPA PRESS

   FÔ-BOURÉ, 17 Dic. (De la enviada especial de Europa Press, Laura Ramírez) -

   Lea, Caroline, Elisabeth y Alice llegan en moto a los pueblos de Narerou y Buko, en la región de Fo, en la mitad norte de Benín. Cada 15 días, estas cuatro animadoras llegan sobre dos ruedas a 30 pueblos del ayuntamiento de Sinendé, para ofrecerles formación en derechos básicos, salud e higiene a través del método Grapp, que funciona por medio de dibujos para facilitar la comprensión de las personas analfabetas.

   Unos misioneros españoles han sido los impulsores de este programa que se puso en marcha en 1996 desde la parroquia de Fô-Bouré, donde ahora se encuentra como responsable el madrileño Rafael Quirós, sacerdote de la diócesis de Barbastro-Monzón. La ONG Manos Unidas ha financiado la formación de las animadoras y las motos con las que se desplazan, así como las cooperativas que han nacido de estos grupos. Tras años de apoyo, las cooperativas han logrado ser autosostenibles.

   En las zonas rurales de Benín, las mujeres desempeñan los trabajos más duros y suelen ser las encargadas de asumir los gastos de escolaridad, salud y alimentación en la familia, mientras que los hombres se encargan de la venta de la cosecha.

   Durante años, en el ayuntamiento de Sinendé, donde el 60 por ciento de la población tiene menos de 25 años, se han puesto en marcha grupos de animadoras que imparten, en las diferentes comunidades de la zona, programas de derechos básicos dirigidos a la mujer y que han provocado cambios sustanciales en los estilos de vida y costumbres.

"LA MUJER NO TIENE QUE ESTAR SOMETIDA AL HOMBRE"

   Alrededor de un centenar de mujeres de todas las edades, muchas de ellas con sus bebés envueltos a la espalda, reciben a las animadoras bailando y cantando. "La mujer, por estar casada no tiene que estar sometida al hombre y quedarse en casa", entona el grupo en su lengua, el baribá.

   A las 9,30 horas todas se colocan en círculo en torno a una pizarra en la que las animadoras comienzan a colocar tarjetas con dibujos. En uno se puede ver a una mujer con un pescado y una olla, para enseñar a las mujeres que deben cocinar los alimentos; y en otro, a una mujer, un niño y un cerdo, utilizando agua de una misma palangana, como ejemplo de lo que no han de hacer, para enseñarles normas de higiene.

   El programa de formación lleva en marcha desde 1996 y ha ayudado a la desaparición de la mutilación genital femenina, que está prohibida por ley en el país pero que aún se practica en algunas zonas; a la disminución de la tasa de mortalidad materno-infantil y de la violencia en el hogar.

   "Venimos a trabajar con las mujeres, que se juntan y explican sus problemas. Se trabaja el tema de la salud, la nutrición, la higiene. Se les explica que si su hijo enferma deben llevarle rápidamente al médico o que han de dar a luz en el hospital; se les imparte formación sexual y se les dan a conocer sus derechos", explica una de las animadoras, Caroline.

COOPERATIVAS DE KARITÉ, MAÍZ Y ARROZ

   A partir de estos grupos de formación se han creado diferentes iniciativas, como la creación de cooperativas: de maíz, de arroz y de karité, de cría de cerdos o de cultivo de huertas. El misionero Rafael Quirós explica que también se han generado cooperativas de microcréditos en las que las mujeres que participan aportan una cantidad de dinero para ayudarse las unas a las otras, por ejemplo, ante casos de problemas de salud.

   En la cooperativa del karité trabajan 18 mujeres triturando las nueces de este árbol que crece al oeste de África. Las mujeres se turnan a la semana para triturar los frutos, de los que obtienen una grasa vegetal llamada manteca de karité que tiene propiedades cosméticas, para su posterior venta. Por este trabajo obtienen 150 euros anuales, el 50 por ciento lo reciben en septiembre, para que puedan afrontar la vuelta al colegio de sus hijos y los gastos sanitarios básicos, el 25 por ciento en Navidad y el 25 por ciento restante, en Semana Santa.

   Así, entre la formación y las cooperativas, las mujeres beninesas "van cogiendo fuerza" y "se dan cuenta de que juntas pueden hacer muchísimas más cosas", según subraya Caroline. "Antes no se les escuchaba pero ahora se hacen respetar", añade Lea. Por hoy, las animadoras se despiden de Narerou y Buko hasta dentro de quince días. Mañana, las cuatro formadoras emprenderán un nuevo camino en sus motos hacia otros pueblos para que cada vez más mujeres de las zonas rurales de Benín aprendan a defender sus derechos.