Archivo - Desaladora del Bajo Almanzora, en el núcleo de Villaricos, en Cuevas del Almanzora (Almería) - ACUAMED - Archivo
ALMERÍA 29 Jun. (EUROPA PRESS) -
Las obras de reparación y posterior puesta en marcha de la planta desaladora del Bajo Almanzora I ubicada en Villaricos, en Cuevas del Almanzora (Almería), va a sumar cinco meses más de trabajos a la planificación original después de que se haya aprobado el tercer modificado del proyecto, que encarece la actuación en 1,3 millones de euros hasta los 19.493.617 euros --redacción del proyecto incluida-- frente a los 16.351.662 euros por los que se adjudicó.
La instalación, que quedó en desuso en 2012 a causa de unas riadas que la inutilizaron por completo, aumenta hasta los 72 meses y una semana el plazo para culminar los trabajos que arrancaron con la redacción del proyecto el 29 de marzo de 2022 y que preveía como fecha de terminación inicial marzo de 2026. Ahora, dicha fecha se desplaza al 20 de junio de 2027.
La propuesta, consultada por Europa Press y que fue aprobada la pasada semana por Acuamed, contempla cambios en precios y ajustes de medición para atender a determinadas necesidades técnicas, normativas y ambientales surgidas durante la ejecución de obras, entre ellas, el cambio de una serie de cabinas eléctricas esenciales para el funcionamiento de la planta por otras libres de gases fluorados conforme a la normativa europea.
La sustitución de las cabinas eléctricas por modelos libres de hexafluoruro de azufre (SF6) es la medida que, dentro del modificado de obra, representa un mayor coste económico, con un incremento total de 790.241 euros en ejecución material. En su conjunto, el tercer modificado implica un incremento del 7,9 por ciento sobre el presupuesto de adjudicación original.
Asimismo, durante las inspecciones submarinas realizadas como parte de los trabajos se detectó la presencia de un molusco protegido --'Pinna rudis'--, por lo que el modificado incluye los trabajos para el traslado de los ejemplares afectados así como un seguimiento periódico de su supervivencia durante dos años, según requiere el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco).
Durante las prospecciones submarinas se identificaron 62 ejemplares vivos de este molusco, por lo que para garantizar su superviviencia se traslocarán 42 ejemplares --37 afectados por las obras en el emisario/inmisario y cinco por intervención en lastres funcionales-- a una zona receptora cercana con condiciones similares.
Entre otros aspectos, la adjudicataria Sacyr Agua S.L. también deberá encargarse de la adecuación de la línea eléctrica hacia la zona de la captación, ya que su trazado debe ajustarse con las obras de protección de la propia desaladora y el futuro encauzamiento de la rambla de Canalejas. También se contempla el cambio de tecnología en algunos elementos con respecto a los equipos originales, del año 2008, que han quedado obsoletos.
Desde el inicio del contrato el 29 de marzo de 2022, el proyecto de la desaladora ha experimentado diversas interrupciones y prórrogas que han afectado principalmente a la primera fase, relativa a la redacción y aprobación del proyecto, la cual pasó de un plazo inicial de diez meses a una duración final de 29 meses y una semana.
En este sentido, los primeros modificados se realizaron tras comprobar que las conducciones del emisario de la desaladora presentaban roturas no previstas inicialmente, lo que obligó a practicar cambios en el proyecto y suspender algunas tareas durante varios meses.
Los trabajos de reparación comenzaron el 21 de noviembre de 2025 con la previsión de acabar el 20 de enero de 2027, si bien este tercer modificado ha desplazado dicha fecha hasta julio del mismo año.
Aunque se prevé que la planta pueda empezar a dar agua con un bastidor el 20 de abril del año que viene, la puesta en marcha definitiva tras un periodo de pruebas y la recepción final de la obra apuntan la plena operatividad de la infraestructura en junio de 2029 para producir 15 hectómetros cúbicos al año.
La desaladora del Bajo Almanzora I quedó fuera de servicio tras las graves inundaciones de la riada de San Wenceslao, el 28 de septiembre de 2012, cuando el agua anegó gran parte de las instalaciones y dejó inutilizados equipos esenciales para su funcionamiento.