Filas de cultivo de pepino ecológico en el interior de un invernadero en la provincia de Almería. - J. HUETE GREENHOUSES
ALMERÍA 25 Abr. (EUROPA PRESS) -
Un nuevo invernadero de alta tecnología se ha puesto en marcha en El Ejido (Almería) con la aspiración de producir pepino ecológico durante prácticamente todo el año gracias a un sistema que integra calefacción, aporte de CO2, ventilación avanzada y recirculación de aire para mantener unas condiciones más estables para la planta y elevar el rendimiento del cultivo.
La instalación ocupa 3,2 hectáreas y se ha diseñado con 16 capillas de 12,80 metros de ancho, 5,50 metros a la canal y una cumbrera sobreelevada que aumenta el volumen interior. Esta configuración permite dotar al recinto de una "mayor inercia térmica" y amortiguar los cambios bruscos de temperatura y humedad que condicionan el comportamiento del cultivo.
La empresa murciana J. Huete Greenhouses ha ejecutado esta infraestructura, en la que la apuesta técnica se aprecia sobre todo en la renovación del aire, ya que el invernadero cuenta con ventilación cenital tipo mariposa sobreelevada, junto con ventilación lateral y frontal motorizada enrollable, lo que permite una "gestión precisa" de la temperatura, la humedad y el déficit de presión de vapor.
Este diseño facilita además la ventilación en episodios de lluvia sin que el agua entre en el recinto, de modo que puede mantenerse la renovación del aire incluso en esas condiciones.
La estructura incorpora también doble pilar y refuerzos laterales calculados para soportar "altas cargas de viento". Las canales no solo garantizan la evacuación del agua de lluvia, sino que también actúan como "elemento estructural" y suman un sistema anticondensación para evitar el goteo sobre la planta.
A ello se añade el lacado en blanco de parte de la estructura, una solución que contribuye a reducir el calentamiento del hierro, protege mejor el plástico y favorece una mayor difusión de la luz en el interior. Según ha explicado Manuel Gardeano, responsable de la explotación, una mayor entrada de luz se traduce también en más producción "siempre que la temperatura se mantenga bajo control".
Ese mayor control del ambiente no depende solo de la cubierta y de la ventilación natural. La instalación integra ventiladores JET y un sistema de recirculación activa que toma aire desde la parte superior de la pantalla climática y lo redistribuye de forma "uniforme" sobre el cultivo. Con ello se persigue eliminar bolsas de humedad, reducir la condensación y sostener un microclima "activo y equilibrado" en toda la superficie.
El sistema se completa con humidificación, de modo que puede rebajarse la temperatura en determinados momentos sin perder capacidad de extracción de humedad. La finca, de 204 metros de largo por 160 de ancho, alberga cultivo de pepino en ecológico, dentro de una estrategia orientada a sostener una producción lo más regular posible a lo largo del año.
En paralelo, el proyecto ha reforzado el apartado energético con una pantalla que combina sombreo y ahorro, calefacción por agua caliente distribuida mediante tuberías rail y una sala de calderas diseñada para "optimizar" el intercambio térmico.
Ese esquema se apoya además en un depósito acumulador de agua caliente --conocido como 'buffer tank'-- que permite almacenar durante el día el calor generado para utilizarlo después por la noche, cuando el invernadero necesita mantener una temperatura estable.
MÁS PRECISIÓN PARA LUZ, TEMPERATURA Y HUMEDAD
Uno de los elementos más avanzados de la instalación reside en el aprovechamiento del CO2 procedente de la combustión. En lugar de expulsarlo, el sistema lo enfría y lo distribuye en el interior del invernadero para favorecer la fotosíntesis.
La información técnica sitúa esa capacidad en hasta 150 kilos de CO2 por hora y hectárea, dentro de una estrategia orientada a elevar el rendimiento productivo y afinar el control agronómico del cultivo. A ello se suma el doble plástico, que puede aportar "en torno a un 50 por ciento de ahorro energético en calefacción" y ayudar también a suavizar la temperatura en periodos de más calor.
El resultado es un recinto concebido para intervenir sobre buena parte de los factores que deciden el desarrollo de la planta, desde la luz hasta la ventilación, la humedad, la temperatura y el CO2.
Gardeano ha señalado que este modelo de invernadero le permite controlar el clima "prácticamente a la perfección" y ha asegurado que, con estas condiciones, el cultivo "va muchísimo mejor", "más sano" y "va produciendo bastante más".
La actuación se enmarca así en una línea de evolución cada vez más visible en la agricultura intensiva almeriense, donde la mejora ya no pasa solo por ampliar superficie de cultivo, sino por aumentar la capacidad de control sobre la temperatura, la humedad y la ventilación para optimizar el desarrollo del cultivo.