Archivo - Audiencia Provincial de Almería. - EUROPA PRESS - Archivo
ALMERÍA 9 May. (EUROPA PRESS) -
La Audiencia Provincial de Almería ha ordenado anular el juicio iniciado el pasado 4 de marzo contra un sargento de la Guardia Civil acusado de romper la nariz a un hombre con la culata de su pistola y comenzar de nuevo el proceso con un nuevo tribunal tras los continuos aplazamientos de la segunda y última sesión sufridos debido a la indisposición justificada de un miembro del tribunal y una de las partes.
Tras haber dado traslado a las partes, la Sección Tercera ha acordado la nulidad de las declaraciones y pruebas practicadas hasta ahora --lo que incluye, entre otros aspectos, la declaración del perjudicado y de varios testigos-- al haber transcurrido más de 30 días desde la primera sesión de juicio, con base en los artículo 746 y 749 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal.
En este sentido, fuentes del caso han confirmado a Europa Press que será ahora un nuevo tribunal el que se haga cargo de enjuiciar los hechos, para lo que se deberá citar de nuevo a las partes a una nueva vista oral en la que volverán a declarar las partes implicadas, testigos y peritos.
Cabe recordar que la Fiscalía pide para el agente cinco años de prisión por un delito de lesiones con la agravante de prevalimiento del carácter público ya que habría agredido con su arma reglamentaria a la víctima, a la que se había dado el alto en el marco de un operativo, después de que abandonara con las manos en alto el vehículo que conducía y fuera instada a echarse al suelo mientras era apuntada con la pistola sin saber los motivos de la intervención policial.
Los agentes habrían efectuado una persecución policial "errónea" sobre el vehículo del perjudicado, quien iba con otros dos varones, entre Taberno y Albox (Almería) sobre las 23,00 horas del 8 de marzo de 2023 a raíz de un aviso por robo en un cortijo de la zona.
En el marco de dicho operativo, la víctima fue interceptada por los agentes sobre las 23,15 horas cuando conducía su vehículo en uno de los puntos de control establecidos. Fue así cómo le pidieron que detuviera el vehículo, que quedó inmovilizado.
El relato de la Fiscalía apunta que el perjudicado "no se encontraba armado" ni tampoco opuso "ningún tipo de resistencia" ante las indicaciones de los agentes, de modo que salió del coche "con las manos en alto".
Por su parte, el acusado se habría dirigido a él "apuntándole con el arma de fuego reglamentaria" mientras le requería que "se tirara al suelo", todo ello "sin informarle en ningún momento de los hechos que motivaron dicho proceder policial".
Fue entonces cuando, conforme a la acusación de la Fiscalía, el acusado se habría aprovechado de su condición de agente de la Guardia Civil para, "de forma injustificada" y con la "intención de menoscabar su integridad física", habría golpeado con el arma a la víctima en el rostro, "provocando que se arrojara al suelo".
La acusación añade que, acto seguido, el agente habría procedido en ese instante a colocar las esposas a la víctima mientras que se encontraba en la carretera "sangrando" en lugar de "asistirle tras el golpe". El perjudicado se habría quedado "varios minutos en la calzada con las esposas puestas, totalmente inmovilizado y sin ninguna medida de seguridad mientras sangraba".
A consecuencia del golpe, el perjudicado sufrió la fractura de varios huesos de la nariz así como del pómulo y el suelo del ojo derecho, por lo que tuvo que someterse a intervenciones quirúrgicas y tratamientos para sanar de sus heridas, de las que tardó en recuperarse cuatro meses.
Además de la pena privativa de libertad, la Fiscalía también reclama cinco años de inhabilitación para el sargento, el pago a la víctima de una indemnización total superior a los 30.500 euros por las lesiones producidas, las secuelas que le han quedado, la intervención quirúrgica y los daños morales producidos, dado el trastorno por estrés postraumático identificado en la víctima.