Vecinos de Grazalema (Cádiz) cumplen una semana desalojados por el temporal entre la solidaridad y la incertidumbre

Imágenes del polideportivo El Fuerte en Ronda donde se encuentran los desalojados de Grazalema (Cádiz) y Benaoján (Málaga)
Imágenes del polideportivo El Fuerte en Ronda donde se encuentran los desalojados de Grazalema (Cádiz) y Benaoján (Málaga) - Francisco J. Olmo - Europa Press
Europa Press Andalucía
Actualizado: jueves, 12 febrero 2026 8:02

CÁDIZ 12 Feb. (EUROPA PRESS) -

Los vecinos de Grazalema, un pequeño pueblo de la sierra de Cádiz, vieron el pasado miércoles 4 de febrero truncada su tranquilidad diaria al caer sobre ellos casi 600 litros de precipitaciones en unas 24 horas, una acumulación que inundó sus calles, convertidas en ríos de agua, y sus propias casas, con agua saliendo de enchufes, suelos y paredes.

Todo esto obligó a que un día después el pueblo entero, algo más de 1.600 personas, tuviera que ser desalojado, trasladando su mundo hasta el pabellón El Fuerte de Ronda (Málaga), donde ahora llenan sus horas entre la solidaridad de gente anónima con juegos, charlas, incertidumbre por el regreso y mucha paciencia para afrontar lo que les ha tocado vivir a gran parte de ellos, estando otra parte acogido entre familiares y amigos de otros pueblos como Zahara de la Sierra, El Gastor, Algodonales, El Bosque o Prado del Rey.

Aunque Grazalema es uno de los municipios más lluviosos de España, lo cierto es que nadie vaticinaba días antes lo que pasó hace una semana. Ese es justo el tiempo que llevan ya sus vecinos fuera de sus casas, que han convertido el pabellón rondeño en un punto de encuentro y centro de día en el que estar juntos y compartir llantos pero también alegrías, como el reciente cumpleaños de Pepe Ramírez, un vecino de 94 años que ha tenido que festejar esta fecha lejos de su casa pero rodeado del cariño de mucha gente.

En estas difíciles circunstancias destaca el trabajo de Cruz Roja en Málaga y de los "centenares" de voluntarios que pasan por allí cada día para atender a estos vecinos desplazados de Grazalema, pero también de otros puntos de la serranía de Ronda como Benaoján.

El pabellón municipal, que actúa como centro de recepción, se preparó con "600 camas", como ha explicado a Europa Press el responsable del dispositivo de Cruz Roja en el pabellón de Ronda, Paco Márquez, quien ha valorado "la rápida actuación" del ayuntamiento rondeño en la tarde del jueves, que permitió que los desalojados que no encontraron espacio en casas de amigos y familiares se distribuyeran en hoteles y casas de la localidad malagueña.

A pesar de todo por lo que están pasando estas personas, este espacio, reconvertido en "punto de encuentro" es "cada día una fiesta", donde los más pequeños, que se han quedado temporalmente sin clases, son entretenidos con actividades lúdicas. Magos, malabaristas, espectáculos de teatro, todo vale para que olviden por lo que están pasando, aunque como ha indicado Márquez, "ser pequeño tiene sus pros y sus contras", en el sentido en que algunos preguntan a sus padres cuándo podrán volver a casa y otros se lo toman como "unas vacaciones".

Sobre el día a día, Paco Márquez ha detallado que en este pabellón se dan desayunos, comidas y cenas a todos los desplazados pero que entre estas horas el espacio no se queda vacío ya que esto acaba siendo "un punto de encuentro" en el que estar juntos y compartir la carga de abandonar tu casa pero también para estar al día de posibles novedades y obtener "alguna luz" de cuándo puede acabar esto.

"Sé que es duro pero hay que tener paciencia, dejar que trabajen las instituciones, los servicios públicos, los técnicos y que pronto lleguen buenas noticias y podamos contar esto con una anécdota más que sucedió en nuestra vida", ha manifestado.

En esta semana además se han tramitado entradas controladas al municipio, que se han estado haciendo desde el pasado domingo en coordinación con la Guardia Civil de Cádiz. Este cuerpo ha sido el que ha acompañado a los vecinos que han podido acceder para recoger enseres de primera necesidad.

Aún así, una de las principales incertidumbres que planean sobre estos grazalemeños es cuándo podrán volver a su pueblo, después de que tuvieran que dejarlo todo ante un posible riesgo de que se produjeran derrumbes y deslizamientos de tierra por la acumulación de agua en el terreno, que ya no era capaz de tragar más y estaba colapsado.

A esta pregunta, nadie o casi nadie tiene una respuesta certera. De hecho, el alcalde de Grazalema, Carlos Javier García, trasladaba este miércoles un mensaje a sus vecinos en el que aseguraba que este regreso debía hacerse "con las máximas garantías" y que se estaba trabajando desde todas las administraciones, pero que "quedaban todavía algunos días" ya que esta semana continúan las lluvias sobre el pueblo.

"Hay un trabajo permanente en nuestro pueblo de los técnicos para poder hacer un análisis lo más exhaustivo posible y que volver a Grazalema sea volver en condiciones de seguridad", indicaba el alcalde, que aseguraba que sus vecinos son "conscientes" de que "si se salió del pueblo por esa razón de seguridad, volver tiene que ser con el mayor número de garantías posibles".

DE ANÉCDOTA A DESALOJO

Queda ya marcado en la historia del municipio el jueves 5 de febrero como el día en el que la lluvia, esa que hasta entonces era como una anécdota que servía para estar en los noticieros como el pequeño municipio con encanto de la Sierra de Cádiz donde llovía mucho sin que nadie se alterara, pusiera en jaque toda una rutina de vida.

Calles convertidas en torrentes de agua que bajaban con violencia, muros, enchufes y juntas de paredes expulsando agua, el mirador del pueblo convertido en cascada y unos crujidos del interior de la tierra que hacían temer la estabilidad de todo, provocó la orden de desalojo del municipio.

Unos 1.600 vecinos, coordinados por la UME, Protección Civil, Policía Local y Guardia Civil eran evacuados casi con lo puesto en busca de un lugar seguro. A la vez, y con la noticia casi retransmitida en directo, los pueblos vecinos, aunque también con destrozos en sus conexiones y calles por los efectos del temporal, manifestaban su solidaridad por acoger a quien, sin saber por cuanto tiempo, tenía que abandonar su normalidad del día a día.

Fue el municipio de Ronda el que, con mejor conexión por carretera, y casi única con Grazalema, habilitó su pabellón como lugar de recepción para a partir de ahí organizarse. Camas, mesas, sillas y víveres puestos al servicio de quien llegaba con la preocupación de lo que dejaba detrás tras un cristal de un autobús también chorreado con las gotas de una lluvia que sumían a los desalojados en la incertidumbre. A partir de ahí, tocaba repartir dónde y cómo alojarse. El tiempo que permanecerían, se iría viendo.

Bajo una solidaridad casi desbordada llegada desde toda la provincia de Cádiz y también de Málaga, con las personas dependientes atendidas y los de la residencia de mayores reubicados, falta por atender a los más pequeños en algo básico para su día a día, el colegio. Así, ante la imposibilidad actual de poder tener una fecha de regreso por tener que estudiar cómo se comporta la orografía del municipio una vez acaben las lluvias, la propia Junta de Andalucía busca una solución para que los más jóvenes de Grazalema puedan seguir sin perder comba de un curso que acababa de comenzar el segundo trimestre.

Ante un alumnado "absolutamente disperso", como ha reconocido el consejero de Presidencia, Antonio Sanz, entre las opciones que se baraja por parte de la Consejería de Educación de forma más inminente es la actividad lectiva no presencial, es decir, de forma telemática, que podría derivar a medio y largo plazo en la integración de ese alumnado en centros en los que estén realojados.

Se cumple así una semana, sin colegios, pero quizás con una lección que estos niños jamás olvidarán donde se mezclan temas de geografía, de historia y también de valores, tras la reacción ante una contingencia sobrevenida de todo un pueblo, el propio y el que los ha acogido.

Contador

Artículos Relacionados

Contenido patrocinado